- Tensión máxima en lo que fue considerado el partido de la temporada para el Club Juventud Alcalá.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY
En una tarde de contrastes, el Club Juventud Alcalá ve más cerca el descenso de categoría después de un tramo final de temporada muy negativo condicionado por la ausencia de jugadores clave en el equipo de Andrés Miso. En la parte positiva, la respuesta de la afición que casi fue capaz de llenar la grada impar del Ruiz de Velasco, registrándose, con cerca de 1.200 asistentes, una de las mejores entradas de la temporada en apoyo del equipo local. De la grada de animación formaron parte más de medio centenar de personas procedentes del CAED, el Centro de Acogida de Emergencia y Derivación de Migrantes.
Un marco sensacional con más de 1.200 personas que desde la previa en las afueras del Pabellón Escribano EM&E se hicieron notar. Especialmente destacada fue la presencia de un nutrido grupo de personas migrantes acogidas en el CAED de Alcalá, gestionado por la ONG ACCEM con quien el Club Juventud Alcalá mantiene un acuerdo de colaboración para apoyar mediante el deporte la estancia temporal de estas personas.
Los dirigidos por Andrés Miso llegaban con el handicap de la ausencia de Chuso González. El estelar escolta, una de las sensaciones de la liga, había sido sancionado por el Comité de Competición FEB tras los hechos del partido ante Zamora Enamora, en el que las expresiones de frustración del jugador fueron interpretadas con mucha dureza por el equipo arbitral, privando al equipo de uno de sus recursos clave.
Un primer cuarto muy tenue en intensidad defensiva, pero también, con un acierto brutal de los visitantes y especialmente desde el perímetro. Un asedio desde todos los ángulos y la poca respuesta ante los balones que entraban y salían de los nuestros ha hecho que nos fuéramos con un déficit importante al break entre cuartos (15-30). Mérito a Marco Echeverría y su empuje en los tableros y defensa.
El segundo parcial, fue más de la historia contada en el primero. Entre los lanzamientos de Joan Feliu, y además el de ya un conocido de la casa, Jhery Matos, la ventaja del rival se estiraba cada vez más. Por nuestra parte, Jorge Parra tomaba la batuta y tomaba tiros con y sin marca, convirtiendo varios triples en el proceso. Desde el banco, nuestro entrenador rotaba hombres y probaba revulsivos para cambiar la mala racha, con poco éxito ya que pesaba mucho la falta de centímetros constante en la pintura, que además dejaba desguarnecido el perímetro al intentar cerrar espacios dentro. Una primera parte para olvidar (29-53) en líneas generales.
A la vuelta del descanso, la charla técnica y el scouting preparado han surtido efecto. El Club Juventud Alcalá era otro, y como también ha sido constante, le ha cogido el gusto a remar, y venir de atrás en el marcador apoyándose en su grada. Albert Lafuente se hacía sentir en la pizarra con sus internadas, y además aprovechando espacios detrás de la raya de los tres puntos. También, “Mo” Abdulsalam, que no descansa con su motor sin parar, buscaba intensidad y convertía canastas cerca del aro, así como Alex Montero. Sacamos faltas al rival, pero, no convertimos libres, y pudimos haber ganado este cuarto si así lo hubiésemos hecho desde la línea de castigo (52-82). Una brecha de treinta que parecía lejana, pero este equipo no se rinde.
A la espera del jugar el partido en Mallorca, la diferencia del basket average parece lo suficientemente amplia como para no albergar demasiadas esperanzas en una remontada que, de producirse, marcaría un hito en la historia de la competición.

















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