Ayuso rectifica y rechaza el discurso antiinmigración de Vox: “Todo lo que dicen viene con un estigma”

El debate entre Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso por la inmigración este jueves en la Asamblea de Madrid ha servido para comprobar que el PP y Vox siguen defendiendo un discurso radicalmente diferente sobre ese asunto clave para Madrid, España y la Unión Europea.

Foto de la Comunidad de Madrid
  • Tras vincular a los migrantes alojados en Alcalá con casos de violencia sexual y un brote de sarna, la presidenta madrileña apuesta por la integración frente a Rocío Monasterio
Foto de Ricardo Espinosa

El debate entre Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso por la inmigración ha servido, al menos, para comprobar que el PP y Vox siguen defendiendo un discurso radicalmente diferente sobre ese asunto clave para Madrid, España y la Unión Europea. Cuando Ayuso celebró un Consejo de Gobierno en Alcalá de Henares y relacionó la llegada de los inmigrantes irregulares a esa ciudad con varios episodios de inseguridad e incluso con un brote de sarna, desde Vox se aplaudió a la presidente por lo que interpretó como un giro en su mensaje sobre la inmigración. Error. Ayuso ha sido rotunda este jueves  en el Pleno de la Asamblea madrileña,  al subrayar que «ni el crimen viene con la raza, ni viene tampoco con el país, ni viene con la cultura», sino con «situaciones sobrevenidas y muchas veces en la profunda ilegalidad», se relataba en la edición digital de ABC MADRID.

Monasterio ha preguntado a Ayuso por la situación creada en Alcalá de Henares tras la llegada de más de 1.200 inmigrantes irregulares al cuartel Primo de Rivera, derivados por el Gobierno desde Canarias. La portavoz de Vox ha descrito una situación espantosa: «Las madres nos dicen que sus hijas no pueden salir a hacer deporte porque les da miedo. Los abuelos no van a los parques y los comerciantes hablan de una oleada de robos».


Autobuses a La Moncloa

Monasterio ha llamado «hipócrita» a la izquierda y ha reclamado valentía a Ayuso para hacer uso de las competencias autonómicas. Según la portavoz de Vox, esas competencias incluyen sellar convenios bilaterales con países de origen para repatriar a los menores extranjeros no acompañados, los menas. Todos en bloque, aunque no hayan cometido ningún delito. De paso, ha invitado a la presidenta regional a acompañarla para enviar a los inmigrantes de Alcalá en autobuses al Palacio de la Moncloa, para que los atienda Pedro Sánchez.

«En materia de inmigración no voy con usted a ningún lado», ha soltado Ayuso de forma tajante. A partir de ahí ha quedado marcada una línea divisoria entre el PP y Vox al hablar de inmigración. Ha desligado por completo la inseguridad y el crimen de cualquier raza, país o cultura y defendió una política de integración. «No iré con ustedes a ningún discurso de estas características. El mío es el del mestizaje, la apertura y la integración, que es lo que hemos hecho siempre desde este Gobierno y, por eso, Madrid es internacional hoy». A los menas, dijo Ayuso, hay que integrarlos y dar cobijo, «por humanidad».

El debate ha seguido después en las redes. «Ayuso quiere integrarlos. Nosotros deportarlos. No se pueden integrar los machetes y los burkas. No aprende», advirtió la portavoz de Vox, cuando acabó la sesión de control.


Una rectificación en diferido

Ha sido una rectificación en diferido, calificaba en su crónica EL País, la intervención de la presidenta Ayuso. Dos semanas después de desplazarse hasta Alcalá de Henares para vincular a los 1.200 migrantes alojados en la localidad por el Gobierno con casos de violencia sexual y un brote de sarna, ambos desmentidos por el Ejecutivo central, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha rechazado este jueves el discurso antiinmigración de Vox. “No dejan de mentir siempre con la emigración”, ha dicho la líder conservadora durante la sesión de control en el Parlamento regional, pese a que fueron precisamente sus declaraciones en la ciudad cervantina las que provocaron que Rocío Monasterio, portavoz madrileña de Vox, se desplazara hasta el centro de acogida para pedir su cierre, reclamar la expulsión de los migrantes y afirmar que su presencia suponía un problema de seguridad. Una coincidencia de intereses y estrategias entre PP y Vox que ha saltado por los aires este jueves.

La intervención de la presidenta recuerda a uno de los plenos más extraños de los últimos años. Ocurrió en febrero de 2022. Y Ayuso acabó ovacionada por la izquierda por atacar el discurso de Monasterio: “Los de las bandas latinas son tan españoles como [Santiago] Abascal”.

Pero este jueves no hay aplausos desde la bancada de la izquierda. Nadie altera el gesto, porque las palabras de la presidenta suenan huecas dos semanas después de encender la polémica de Alcalá de Henares, hasta donde marcha a mediados de enero Díaz Ayuso en compañía de la alcaldesa de la localidad, Judith Piquet, y con el objetivo de usar a los migrantes en su estrategia de choques continuos con el presidente del gobierno, Pedro Sánchez.

 

 

 

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