Qué difícil es sumar | Por Santiago López Legarda

Los ciudadanos tendremos la última palabra en nuestra cita con las urnas el domingo 23 de julio. Y a mí me parece que sería bueno acudir a esa cita con una idea en la cabeza: un Gobierno de Pedro Sánchez apoyado por las formaciones a su izquierda será mejor y más justo para todos que un Gobierno de Núñez Feijoo apoyado por las fuerzas a su derecha.

Yolanda Díaz aplaude el "amplio y diverso" acuerdo de Sumar: "Lo hemos conseguido" | EFE
  • Tal como han ido las cosas, el objetivo de generar ilusión o moral de victoria entre las filas de quienes se sitúan a la izquierda del PSOE está muy difícil. 

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaíno que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

La división de la izquierda en una miriada de grupos o grupúsculos que ponen más empeño en combatirse entre sí que en hacer frente al adversario común no es cosa de ahora, viene de la noche de los tiempos. Si nos lo tomamos a broma, podríamos recordar a los personajes  de La vida de Brian,que desafiaban a los romanos desde dos grupos irreconciliables entre sí: El Frente Judaico para la liberación Nacional y El Frente Nacional para la liberación de Judea. Y si nos lo tomamos en serio, de nuevo aparecen los romanos como adversario o enemigo común. En su ensayo El Laberinto Español, el gran Gerald Brenan ya señalaba el indomable valor que las tribus habitantes de Hispania mostraban ante el invasor, combinado con la incapacidad absoluta para coordinar esfuerzos y la indiferencia por la suerte del vecino.

Tiene mucho mérito que la Vicepresidenta Díaz haya conseguido, después de ímprobos esfuerzos, unificar en una sola marca una quincena larga de estos grupos o grupúsculos, algunos puramente personales, como ese Proyecto Drago que el canario Alberto Rodríguez lanzó cuando se quedó sin escaño y tal vez se sintió abandonado por Podemos. Es casi un milagro, pero, como cantaba Serrat en una de sus canciones de inspiración más ecológica, no deberíamos llamarnos a engaño. Del mismo modo que Podemos fue un proyecto de éxito fulgurante al calor de las movilizaciones del 15-M y del súbito predicamento adquirido por Pablo Iglesias con sus intervenciones mediáticas, Sumar es un proyecto para la supervivencia construido con una argamasa muy liviana: el capital político que ha conseguido acumular Yolanda Diáz con su desempeño en el Ministerio de Trabajo y la Vicepresidencia del Gobierno. Mi pronóstico es que Sumar aguantará lo que aguante ese capital. Y ojalá encuentren una manera de no dilapidarlo a la velocidad vertiginosa en que se ha dilapidado el capital de Podemos.

Los líderes actuales del partido morado han insistido, con demasiada furia y demasiado ruido, en que era o es un error político no incluir a Irene Montero en las papeletas para el 23-J. Escribo estas líneas antes de  saber qué pasará finalmente con la Ministra de Igualdad, pero me asombra que sus compañeros la consideren su mayor activo y digan que su no inclusión es un error político. Lo que es un imperdonalbe error es que esta mujer tan joven, tan guapa (llámenme machista si quieren) y con una carrera tan prometedora haya estado tan ciega. No supo leer las consecuencias nefastas de la Ley de solo sí es sí, no supo asumir sus responsabilidades, no supo tener la gallardía o el coraje de salir públicamente a pedir perdón a las víctimas y prometer una rápida rectificación. Y ahora no sabe leer el rechazo que su actitud ha generado en la opinión pública y no sabe tampoco tener la humildad de reconocer que su presencia, al menos a corto plazo, es negativa para el nuevo proyecto.

Tal como han ido las cosas, el objetivo de generar ilusión o moral de victoria entre las filas de quienes se sitúan a la izquierda del PSOE está muy difícil. También lo tienen difícil los propios socialistas, que han visto cómo ese electorado antes centrista que oscilaba, según los casos, entre populares y socialistas, ahora se ha ido en masa a coger la papeleta del PP. Pero, aun con el viento en contra, este partido hay que disputarlo. Hay que decirle a la opinión pública que los aciertos han sido más que los errores, que la gestión llevada a cabo por este primer Gobierno de coalición desde la II República ha sido bastante buena, y hay que decir, en definitiva, que a España le ha ido bien con este Gobierno. Lo repito, como retóricamente hacía José María Aznar: a España le ha ido bien.

Los ciudadanos tendremos la última palabra en nuestra cita con las urnas el domingo 23 de julio. Y a mí me parece que sería bueno acudir a esa cita con una idea en la cabeza: un Gobierno de Pedro Sánchez apoyado por las formaciones a su izquierda será mejor y más justo para todos que un Gobierno de Núñez Feijoo apoyado por las fuerzas a su derecha. Recordemos que la democracia es ese régimen de libertades en el que se gobierna de acuerdo con la mayoría y en el que se respetan y fortalecen los derechos de las minorías. Y yo creo que ciertos derechos de ciertas minorías estarían en peligro si el gallego se instala en La Moncloa con el voto de sus aliados.

 

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1 Comentario

  1. Me gustaría añadir algo no rebatiendo su comentario, sino ampliándolo. En estos días se está hablando mucho de las posibles alianzas entre el PSOE y los partidos a su izquierda, o entre el PP y Vox, levantando entre los dos mayoritarios un muro que ríete del de Berlín.
    Pero lo que a mí me llama mucho la atención, y no sólo ahora, es la paradoja de que, mientras por un lado está más que demostrado que los votos determinantes de un triunfo electoral, sea del PSOE o del PP, son siempre los moderados o, si se prefiere, los centristas, por otro la “maldición del centrismo” ha hecho naufragar, por diferentes razones, todos los intentos desarrollados por crear un partido puente, o tapón, entre ambos. Ocurrió con el CDS de Suárez, el PRD de Miquel Roca y los más recientes UPyD y ahora Ciudadanos. Con el agravante de que en algunos casos llegaron a cosechar resultados excelentes que no sirvieron para su consolidación.
    Se da además la circunstancia de que ni PSOE ni PP parecen querer entender que el ámbito político en el que se mueve cada uno de ellos es como una manta demasiado corta con la que, si te tapas la cabeza descubres los pies, y viceversa, y en su empeño por rebañar votos simultáneamente a uno y otro lado -el centro y su correspondiente extremo- no admiten la evidencia de que lo que ganan por un lado pueden perderlo, incluso con creces, por el otro, ya que a los votantes moderados no tienen por qué agradarles los bandazos hacia el extremismo, y viceversa.
    Aunque no he profundizado demasiado en el análisis de las pasadas elecciones, me da la impresión de que la mayoría de los ex-votantes de Ciudadanos se decantaron por el PP o quizás por la abstención, y muy pocos por el PSOE. Corríjaseme si me equivoco, pero de ser así los responsables socialistas deberían plantearse si su alianza con los partidos de extrema izquierda -no hablo ya de sus coqueteos con los secesionistas catalanes y vascos- lejos de sumar, y perdóneseme el retruécano, les resta votos.

  2. No extraña a nadie que una persona de ultraizquierda tilde al Gobierno de coalición que padecemos de una gestión bastante buena y que plantee que otros cuatro años más serán de un Gobierno mejor y más justo para todos. Lo peor es que la memoria se resiente. Nunca las mujeres hemos estado tan perjudicadas con las discriminatorias leyes que se han sacado. Este señor aplaude la ley del sí es sí, con el saldo que todos conocemos, a excepción de él. La Ley Trans, otra donde las mujeres estamos desprotegidas. Aplaude la ley de la vivienda, espero que no le ocupen la casa. Aplaude la rebaja de la malversación. Aplaude la ley de Memoria Democratica, conchavada con Bildu. Por supuesto, aplaude que España esté en manos del peronismo, del bolivarismo o del comunismo más rancio. Como aplaude que España sea el país de la Unión Europea con el mayor déficit en sus cuentas. Para que hablar de los indultos a los separatistas. La manipulación del Tribunal Constitucional o la Fiscalía del Estado. Pues con todo el respeto por sus canas, espero que los españoles les hagan en las urnas una pedorreta que pueda ser difícil de digerir, que por cierto ya se la hicieron en las pasadas elecciones. Así que ya sabe una mayoría de españoles no quiere ese Gobierno suyo mejor y más justo.

  3. Enhorabuena, Santiago, por un artículo mesurado que expone con claridad tus puntos de vista y los de muchos españoles. La respuesta de Berta Noya indica el grado de intolerancia que domina en la derecha y que siguen otros muchos a la estela de la repetición constante del mismo mensaje en sus medios de comunicación: todo lo que proponen en destruir. ¿Alguien ha escuchado alguna propuesta en positivo de algún político de la derecha? La señora Ayuso no ha sacado adelante ninguna ley y por no sacar, ni siquiera ha aprobado los presupuestos. Eso sí, ha desmantelado la sanidad, la educación, ha privatizado todos los servicios, alimenta a los residentes con 4,50 para todas las comidas del día… ¿Cuántos ocupas conocen los de derechas? Pero lo repiten hasta saciedad y algunos “…” se lo creen. Falta el más mínimo sentido crítico.
    Este gobierno de coalición, con todos sus defectos -que los conocemos y criticamos- ha subido el salario mínimo, ha subido las pensiones el 8,5 frente al 0,25 de Rajoy, ha conseguido mantener el precio de la luz y el gas por debajo de la Unión Europea, superó con los Ertes la más grande crisis que sufrimos con la pandemia (recordemos los tremendos recortes de Rajoy), está superando mejor que ningún país europeo la crisis de la guerra de Ucrania, y un largo etc. que se puede enumerar… todo en positivo. Y frente a eso, la derecha ¿qué ofrece? Nada, no conocemos ninguna propuesta, solo destruir, destruir, destruir… derogar el bienestar social, privatizar todos los servicios para seguir ayudando a sus amigos y que ellos les ayuden a mantener las mentiras que repite la misma prensa, ayudar a los bancos y a las eléctricas… y no olvidemos que la corrupción fue la causa de su derrota anterior… pero que sigue en sus filas porque son los mismos. Ya lo dijo Zaplana: “Yo estoy en política para hacerme rico”. Ese es su slogan. Antes de votar, piensa, razona… no te dejes llevar por las mentiras de la prensa. Como dice la frase que se ha hecho viral: Antes de creer todo lo que escribe la prensa, entérate de quién paga la tinta. Un cordial saludo

    • Que me llame intolerante una persona de un nivel intelectual que solo abraza el sectarismo y babosea con Pedro Sánchez hasta puede ser un halago. Ya le vimos algunas mujeres en el distrito IV. Si algunas pasamos los controles, que le vamos a hacer. El caso es quien calla sobre unos hechos otorga. Solo repite las consignas de Ferraz. El mantra de de la destrucción de la educación y sanidad por Isabel Díaz Ayuso no cuela ni en sus propias filas. De los 35014 votos que sacó Javier Rodríguez Palacios, 13217 fueron a otros partidos en la Comunidad de Madrid, seguramente la mayoría a Isabel Díaz Ayuso. Dice que no ha sacado leyes, pero seguro que usa el transporte gratis de los mayores. Habla de la subida de las pensiones el 8,5 por ciento, frente al 0,25 de Rajoy. Pero no dice nada de la deuda que dejó Rodríguez Zapatero y que obligó a recortes para sanear la deuda, ni de como las pensiones están haciendo un roto que pagarán las generaciones venideras por la subida actual. También comenta que la derecha no hace propuestas. Es lógico que no las conozca porque no se debe molestar en leerlas. Yo con que derogue las leyes que tanto daño nos están haciendo a las mujeres me conformo. Dice que ha subido el salario mínimo, algo que por encima del actual aplicaban la mayoría de las empresas y que en determinados oficios y comunidades han dejado a muchas personas en paro. Le recuerdo que el motor del empleo con Sánchez es el público y no el de las empresas tan odiadas y maltratadas por el sanchismo. Nos habla de que somos el país europeo que mejor estamos superando la crisis por la guerra de Ucrania, claro, éramos y seguimos siendo los últimos. Habla de las mentiras de la prensa cuando el mayor mentiroso ha sido y es el Sr. Sánchez en toda la legislatura, y no se lo voy a recordar para no hacerme pesada. Habla de las ayudas a los bancos y a las eléctricas, pero no nos dice los impuestos que estas empresas pagan y van a la caja común. Nos habla de la corrupción, pero ignora al Tito Berni, o al hermano de Puig, o a los condenados en Andalucía. Lo entiendo es la memoria. Y nos habla de los medios de comunicación, cuando solo debe de leer los del grupo Prisa o los de Roures, olvidándose de los locales, cuando solo existe un medio en papel y unos cuantos blogs en internet que subsisten gracias a la publicidad institucional y que se guardan mucho de no tener ninguna línea editorial propia no sea que no puedan vivir de ello. Algunas conocemos que desde que llegó el Sr. Bello al ayuntamiento y después el Sr. Rodríguez Palacios tuvieron que cerrar medios críticos. Y por último lamento que la notable gestión del equipo de gobierno del Sr. Rodríguez Palacios no hubiera tenido recompensa, pero quien con niños se acuesta, ya sabe lo que pasa. Los españoles hablaron y desmontaron sus mantras en ayuntamientos y comunidades. A ver lo que pasa en las generales. Afortunadamente a muchas mujeres se nos ha caído la venda de los ojos.

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