La Comunidad de Madrid declara Bien de Interés Cultural la antigua fábrica de harinas La Esperanza, en Alcalá de Henares

Por si Alcalá no tuviese ya suficientes edificios históricos, ahora nuestra ciudad cuenta con un nuevo reconocimiento al patrimonio: la antigua Fábrica de Harinas La Esperanza ha sido declarada oficialmente como Bien de Interés Cultural (BIC) en el último Consejo de Gobierno del año celebrada por el gobierno regional.

Foto de Pedro Enrique Andarelli
  • El Ejecutivo regional reconoce de esta manera el valor de este edificio, vestigio material y ejemplo representativo de la arquitectura propia de esta incipiente actividad en la ciudad complutense.
La maquinaria original de la Fábrica de Harinas. Foto del PP (archivo de AH)

Se trata de uno de los primeros ejemplos de la transformación iniciada a mediados del siglo XIX en este sector, cuando se pasó del aprovechamiento de la energía hidráulica en ingenios formados por ruedas de molino, al sistema austrohúngaro que empleaba molinos de cilindros que funcionaban mediante energía eléctrica.

La fábrica fue fundada en 1916 por Sergio Real, que la encargó al constructor madrileño Martín Lago Pérez. El proyecto preveía la creación, además, de un almacén y una vivienda. El edificio principal o antigua nave de molinos es el lugar donde se llevaba a cabo la totalidad del proceso de producción.

El inmueble es de estilo neomudéjar de planta rectangular y altura repartida en sótano, planta baja, entreplanta y planta primera. Está construido en ladrillo visto con cubierta a dos aguas y estructura de madera que se conserva en la actualidad, así como los suelos, escaleras y rampa originales para cargar en los carros los sacos de harina.

Tanto por su estado de conservación exterior, como por mantener prácticamente intactos los espacios productivos y la maquinaria original, la antigua fábrica de harinas La Esperanza constituye un caso singular y prácticamente único en la Comunidad de Madrid.

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1 Comentario

  1. Con los políticos gestores y empresarios que creen que la única salida que ven es ir a producir a China, Marruecos o Perú,cualquier resto de fábrica es un monumento…

  2. Realmente pensábamos que protegida o amparada en alguna figura legislativa estaba pero, ahora de verdad lo está y bien que le viene a la ciudad un poco más de impulso y así apostar por este otro tipo de edificios.
    Igual son menos vistosos que los méramente Patrimonio de la Humanidad del centro histórico, pero también son alcalainos o complutenses e impulsaron el desarrollo de aquella Alcalá que ha llegado a nuestros días.

    Si esto ha pasado y ha sido decidido por el gobierno regional, después de que el ayuntamiento hace tiempo la sumara, al menos en situación, a la escuela oficial de idiomas, por vecindad de edificios; sería “muy interesante”, como la revista, que ambos edificios de los que se nutría del cereal para crear el preciado y principal ingrediente con el que sigue creándose el pan, también fueran protegidos y así dar sentido completo a aquella Alcalá Industrial. No sabemos si guardan maquinaria o algo de aquella época, pero solamente el espacio es muy valioso y tienen valor arquitectónico. El pequeño de ellos, al noreste, quizá más por algún que otro capricho del arquitecto, no obstante, los dos son muy bonitos. El primero por funcionalidad y estilo, y el segundo porque pienso que pudo ser durante un tiempo, la torre o edificio pivot o torre de la ciudad no eclesiástico. No estoy seguro.

    Gal, Roca, La Gaseosa y esta fábrica, junto con ejemplos ya palpables como Forjas, no son sino el resultado de aquel primer encuentro de la Unesco en 2015 con otros responsables de rehabilitar antiguas estructuras o conjuntos de edificios de manera sostenible en Alcalá, así como en otros cuantos sitios más de la geografía española. Está todo en un completo tomo que publicó La Universidad con la participación de las notables figuras municipales tras la convención o reunión de turno. Se ha tardado, porque antaño ambas instituciones no se llevaron tan bien, pero se ha conseguido y es una suerte que se aprecia desde hace ya mucho mucho tiempo. Los Condueños también tienen mucha culpa de que estas noticias hoy sean noticia.
    La Gal puede que sea el ejemplo perfecto y ahora se consigue de nuevo aquí, donde, como no, cerca de las vías del tren, esa nueva arteria que vertebra Alcalá desde la industrialización, llegaban los carros o vehículos de tracción animal primero, por caminos, y luego después los trenes, cargados de trigo, para llenar sendos silos. La hera ahora es parking y tiene un hermoso parque donde se puede pasar un buen rato. Entre las vías y la fábrica de harinas también hay viviendas, pero lo mejor siempre es poder pensar no solo en el proceso de transformación del cereal en harina, sino en todo el conjunto de actividades que lo rodeaban. Hasta que llegaba aquí y como se transformaba en algo para comer.

    Si me jugara dinero que no tengo, ni quiero, o cualquier otra cosa sin mucho valor, en una apuesta sana sin pasta de por medio, es decir, una caña, un chicolate o un dulce, por ejemplo, en que: con la harina que aquí llegaba, se empezaron a hornear bollos de la calle mayor y hasta alguna que otra teja o rosquilla hace bastantes décadas, estaría encantado de no poder demostrarlo e invitar a visitantes a comer alguna repostería por los soportales de la calle mayor. Paseando se llega en unos minutos y esos pasos hasta el centro sí que no tienen precio.

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