La trágica historia de Antonio Alberto: un agricultor de 70 años, ciego y con baja movilidad, asesinado por un ladrón en Camarma

Antonio Alberto salió a alimentar a sus animales y a regar sus plantas el pasado domingo 22 de mayo de 2022 en la finca que compartía con sus compañeros de la asociación Betel. Pero cuando se acercaba a la despensa, se cruzó con un ladrón dentro de su finca que, sin mediar palabra, le asestó cinco puñaladas. Tras casi un mes en el hospital Doce De Octubre, falleció el 18 de junio".

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • El jefe y la hija de la víctima, un colaborador social del municipio de Camarma fallecido el pasado 18 de junio, piden «justicia por su apuñalamiento».
Isabel junto a su padre dos semanas antes de su asesinato en la finca de Betel

Hace pocos días, su hija Isabel  finalmente  nos recibe en su casa de Los Santos de la Humosa, donde reside, y nos explica lo sucedido entre sollozos mientras clama  “justicia en nombre de su padre”. “Mi padre  Antonio Alberto, un señor con 70 años, ciego de un ojo y con movilidad reducida porque fue operado de la cadera era colaborador de la asociación de Betel, cuyo fin es la acogida y atención de personas con problemas de adicción y exclusión social, desde hace 17 años. Vivía en una finca entre Camarma y Valdeavero propiedad de la Asociación donde se ocupaba de pequeñas labores de jardinería, regar las plantas, echar de comer a los animales y cosas así».

Todo ocurrió en el jardín de la casa que compartía con el resto de colaboradores, que han sido investigados y no tienen ninguna relación con el autor.  Antonio Alberto y sus compañeros desayunaban juntos. Al acabarse los cereales, Antonio acudió a por más a la despensa, «que está fuera del recinto», según  nos relata su hija Isabel. «Al ver que no llegaba, salieron y lo encontraron ensangrentado”, nos explica».


«Le apuñalaron sin mediar palabra»

Elcierredigital.com, medio  que avanzó este suceso, recogía las declaraciones de  Óscar, jefe de Antonio Alberto. “Alberto llevaba diecisiete años con nosotros y vivía en la finca en Camarma. Al estar operado de la cadera, normalmente se quedaba en casa. Su agresor se dedicaba a robar en chalets, y el 21 de mayo por la mañana se metió a robar en nuestra finca. Nosotros no tenemos nada de valor salvo los teléfonos móviles. Cuando ya se daba a la fuga, se debió encontrar con Alberto de cara y lo primero que hizo fue apuñalarlo sin mediar palabra.  El asesino no tenía ficha ni era conocido por nadie de esta asociación”.

Óscar cuenta que “a partir de aquí llamamos al 112, vino un helicóptero y se lo llevaron en estado crítico. Le apuñalaron dos veces en el codo, le abrieron la tripa y también tenía pequeños cortes de un cuchillo de montaña. Cuando nosotros le encontramos estaba en el suelo pero consciente. Lo levantamos le sentamos en una silla y tratamos de taponar las heridas”.

Por otro lado, Óscar concluye: “Alberto no le pudo ni hacer frente, con un empujón hubiera valido, no era necesario tal ensañamiento. No me quisieron dar una foto del asesino, pero después de tomarme declaración le vi y no le conocía, nunca había estado en el centro”.

Isabel, la hija de la víctima se  lamenta “no hacía falta darle cinco puñaladas y destrozarle el brazo izquierdo. Entendemos que fue así porque mi padre trató de defenderse. Lo que sí me dice la Policía Judicial es que es una persona de origen marroquí que tiene problemas mentales, y que le ha tocado a él como me podría haber tocado a mí o a cualquier otra persona en la calle”.


“Mi padre muerto y aquí no pasa nada, yo quiero que se haga justicia»

Isabel, hija del agricultor asesinado. Foto de Ricardo Espinosa

«Esto se debe saber, ya que hay un señor en la cárcel por asesinato al tratar de defender su casa de un robo. En este caso, mi padre está bajo tierra y no se sabe nada de su asesino”, expresa enfadada Isabel.

Isabel además declara que “tras ser apuñalado mi padre estuvo dos semanas intubado en la UCI del 12 de Octubre. Al llegar al hospital estaba prácticamente desangrado y sin tensión, tuvo que ser intervenido la primera vez durante 5 horas, cortaron parte del colon además de diversos órganos internos que se encontraban perforados. Los riñones no funcionaban. Estuvo sedado dos semanas y a la tercera le empezaron a despertar para ver qué tal iba respondiendo el cerebro, ya que llegó desangrado al hospital Doce de Octubre. Cuando yo le vi, estaba entubado y le habían hecho una traqueotomía. Tan solo podía responder sí y no, y cuando le pregunté si conocía al que creemos que fue el culpable, él me dijo que no.  Finalmente  empeoró al sufrir una infección en la tripa a causa de las puñaladas asestadas por el agresor, y terminó falleciendo el 18 de junio”.

Isabel afirma: “A mí no me cuentan nada, al final, a las víctimas nos dejan en vilo y sin información, por lo que los protegidos realmente son ellos. A mí ahora me da igual que tenga problemas mentales, porque parece que con eso lo excusan. Cada vez que pasa algo así, siempre sale en todos los sitios y esto no».

«Por lo visto se dedicaba a entrar a los chalets de la urbanización a posiblemente a robar. Entonces  se encontró con mi padre. Esto pasó un domingo y supuestamente el lunes lo detuvieron y el marroquí confesó que había sido el, se autoculpó.  Lo que si que me dijo la policía judicial es que es marroquí y que tiene problemas mentales».

Y finaliza: «Yo no quiero sacar nada, solo quiero que se sepa. Este individuo me ha quitado a mi padre. Esto no se puede silenciar, todos los sucesos similares se notician y ahora me quitan a mi padre y todos callados. A mí me da igual gastarme dinero. En nombre de mi padre, yo quiero que su agresor pague donde sea y como sea. Solo pido que se haga justicia”.

 

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