Instrucciones para no digerir un mensaje tóxico | Por David Cobo

"La Gendarmería marroquí, pertrechada de cascos y petos, pasea blandiendo porras entre los cuerpos de los hombres negros que yacen en el suelo. Gritos, órdenes, dolor. Trasiego policial al que ya muchos son ajenos, como muñecos de trapo yacen adoptando las sencillas o grotescas posiciones de los cuerpos sin vida".

Protesta en la plaza de Callao, en Madrid, por la muerte de migrantes en la valla de Melilla.DAVID FERNÁNDEZ / EFE
  • David Cobo García es concejal del Ayuntamiento de Alcalá de Henares por UP-IU y Coordinador Izquierda Unida Alcalá de Henares.
Foto de agencias

Me fijo en un hombre. Está inmóvil en el suelo. Zapatos negros. Vaquero azul claro. Camiseta de franjas horizontales rojas, azules y blancas. Bigote y perilla. Rostro joven, entre 20 y 30 años. Piel negra. Tal vez sea de Sudán, o no. Quizá se llame Ahmed y seguramente nunca sabremos su pasado. Un gendarme trata de arrastrarlo cogiéndole de la muñeca izquierda. Desiste y le busca el pulso en esa muñeca. Trata ahora de encontrarlo en su cuello. Otro gendarme da unos leves golpes con el extremo de su porra en las costillas de Ahmed. No hay respuesta, no hay movimiento. Sucumbe.

Otras imágenes de decenas de hombres amontonados en el suelo, muchos con las muñecas atadas a la espalda, algunos se mueven, la mayoría no. Todos parecen heridos, es posible que algunos muertos. Lo que es seguro es que están ahí, como sacos de escombro que esperan ser recogidos en algún momento, como si no fueran personas, como que sus vidas no valieran nada.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey Mohamed VI de Marruecos durante el encuentro mantenido hoy en el Palacio Real de Rabat. EFE/Ballesteros

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado respecto a la masacre de Melilla: “Lamentamos la pérdida de vidas humanas, en este caso de personas desesperadas que buscaban una vida mejor y que son víctimas e instrumentos de mafias y delincuentes que organizan acciones violentas contra nuestra frontera”. Y ha añadido: “Nunca me cansaré de expresar mi apoyo a la Guardia Civil y la Policía. También agradezco la labor de la Gendarmería marroquí. Marruecos combate y también padece esa violencia”.

En este mensaje nos dice que lamenta la “pérdida” de vidas humanas. Hay 37 muertos según organizaciones defensoras de los derechos humanos. Importante el verbo “perder”, ya que no es lo mismo perder que quitar o arrebatar. Si te quitan algo el principal responsable es quien te lo quita, si lo pierdes la responsabilidad es tuya. Pedro Sánchez hace responsables de sus muertes a los muertos.

Una línea después Pedro Sánchez sí reconoce que son víctimas, concretamente dice que son víctimas de “mafias y delincuentes”. No son víctimas de una brutal actuación policial marroquí que ha teñido de sangre la frontera. No son víctimas de las guerras y hambrunas que intermitentemente asolan Sudán y Sudán del Sur, ocasionando millones de refugiados y desplazados. Tampoco de las potencias extranjeras que explotan sus ricos yacimientos de petróleo ni del Fondo Monetario Internacional que de facto controla su economía.

En la última línea al fin habla de violencia, pero no de la violencia que ha propiciado la muerte de estas personas, no. Habla de las “acciones violentas contra nuestra frontera”, dejando claro que aquí quien ha sufrido violencia es “la frontera”. Supongo que la frontera estará dolida y sus familiares consternados.

Finalmente agradece la labor de la Gendarmería de la dictadura marroquí, la misma a la que en diferentes vídeos vemos golpear a personas tumbadas en el suelo, indefensas, y realizar devoluciones en caliente en el lado español de la valla. La misma Gendarmería que reprime, tortura y viola a las activistas saharauis que luchan contra la invasión que sufre el Sáhara por parte de Marruecos. Un mensaje tóxico y repugnante el de nuestro presidente del Gobierno.

En los últimos meses España ha facilitado la integración a todos los niveles de 125.000 personas ucranianas. Estoy orgulloso de mi país por ello. Se está haciendo lo posible ante un problema humanitario. Pero mi país y Europa no actúan de igual modo cuando las personas huyen de otras guerras. Mi país y Europa disfrazan de problema de seguridad fronteriza lo que es un problema humanitario. Quieren darle categoría de invasores a las personas trabajadoras que, desesperadas, buscan un futuro para sus familias. Culpabilizar a la víctima, culpabilizar al trabajador sudanés que recorre África y Europa en busca de la misma oportunidad que buscaría un trabajador español que viviera idénticas circunstancias.

Europa no necesita altas vallas y policía en las fronteras del Sur. Europa necesita trabajadores sociales, psicólogos y sanitarios ante un problema humanitario generado por las guerras en África en las que las potencias mundiales juegan un importante papel nada inocente, ya que son las que suministran el armamento para esas guerras y explotan los recursos naturales de esos países. Las guerras siempre esconden un fin económico no confesable, llámese gas o petróleo.

Quieren que veas en el trabajador migrante una amenaza, un insensato culpable de su suerte. Quieren que veas en la valla de Melilla el garante de tu seguridad, de tu frontera. Insensibilizarte a los golpes que sufren los que caminan descalzos. Fidelizarte a la alambrada y cadena que enjaula sus pasos. Convertirte en alguien que teme mucho y siente poco.

 

 

 

 

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1 Comentario

  1. Hay una cosa que no entiendo, seguramente (con seguridad) por mi falta de instrucción en este tema. A ver, si cuando estas personas consiguen llegar a nuestras costas (a nado, en pateras, en barcos de salvamento…) no entran a España sin más, sino que tienen que solicitar su entrada justificando su situación anterior (de la que huyen) en controles españoles, con resultado positivo o negativo, con posible deportación, ¿por qué estos controles no se hacen “antes del mar”, en embajadas o consulados españoles en Marruecos o en países anteriores en su recorrido y traer a los “aptos” en transporte normalizado?
    ¿Qué pasa, que queremos someterles a la dura prueba de cruzar el estrecho a nado para “seleccionar” así los que van a recoger mejor la fresa? Ya nos vale.

    Seguro que hay algún paso más que se me escapa. Ruego (sin ironía) que me lo expliquen.

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