Cierre definitivo del servicio de urgencias Luis Vives. Te pregunto: ¿Qué España quieres? | Por David Cobo

La desaparición de este servicio ocasiona que la gente acuda obligada a las urgencias del hospital por cuestiones que podrían resolverse en atención primaria, aumentando con ello la presión asistencial en las urgencias de un hospital que sufre carencia estructural de personal sanitario desde antes del comienzo de la pandemia.

Foto remitida por Izquierda Unida
  • La Comunidad de Madrid anuncia el cierre definitivo del servicio de urgencias Luis Vives de Alcalá de Henares. Te pregunto: ¿Qué España quieres?

Los 37 servicios de urgencia de atención primaria de la Comunidad de Madrid llevan cerrados desde el 22 de marzo de 2020. Hoy, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha anunciado que únicamente reabrirá 17, bajo el nuevo nombre de Puntos de Atención Continuada, y que sólo 10 de ellos tendrán médico y atenciones urgentes propiamente dichas.

Los Servicios de Urgencias de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid atendieron durante el año 2019 a un total de 775.389 pacientes. Concretamente, el Luis Vives de Alcalá de Henares, atendió a 24.951 pacientes. La desaparición de este servicio ocasiona que la gente acuda obligada a las urgencias del hospital por cuestiones que podrían resolverse en atención primaria, aumentando con ello la presión asistencial en las urgencias de un hospital que sufre carencia estructural de personal sanitario desde antes del comienzo de la pandemia.

Hay datos que no son opiniones sesgadas ni partidistas. Hay datos que dicen que la Comunidad de Madrid es la que menos invierte por habitante de toda España. Es una realidad incontestable que pruebas diagnósticas se están demorando más de un año.

Hace unos días salimos a la calle para defender la reapertura de los Servicios de Urgencia. Frente al Centro de Salud Luis Vives nos congregamos unos cientos cuando debimos ser miles.

Estamos en una deriva de privatización y precarización de la sanidad pública. Por este camino habrá gente que contratará un seguro sanitario, pero muchas familias no podrán permitírselo, y llegará un momento en el que será más evidente que tu esperanza de vida va ligada a tu clase social y al dinero que tienes en el banco.

Desde el Gobierno de España se debería poner coto a que las Comunidades Autónomas puedan desmantelar de esta manera un servicio público vital. En el Gobierno de España se está negociando el texto de la nueva Ley de Equidad Sanitaria, lo cual está generando posiciones enfrentadas entre PSOE y UP. El PSOE se niega a que esta Ley evite las privatizaciones y quiere mantener la opción, ya existente en la Ley 15/97 de José María Aznar, para que cada Comunidad Autónoma privatice la sanidad si así lo desea.

Si estás leyendo estás líneas, te pido por favor, que te hagas una reflexión, especialmente si eres votante del Partido Popular o del Partido Socialista Obrero Español: ¿Qué España quieres? ¿Una España donde unos tengan una sanidad de primera y otros una sanidad de segunda o una España donde todos estemos orgullosos de nuestra sanidad pública? Hay cuestiones que están por encima de cuál es el partido que más nos gusta. Hay cuestiones que son de sentido común y de una lógica aplastante. Son principios que hemos recibido de nuestros mayores y que hacen que cada uno de nosotros formemos parte de un todo. Debemos defender la sanidad pública, gobierne quien gobierne.


David Cobo García. Portavoz Izquierda Unida Alcalá de Henares Concejal Ayuntamiento Alcalá de Henares por UP-IU

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1 Comentario

  1. Esto no es ya una cuestión de ideologías ni de simpatías políticas. El desmantelamiento de la sanidad pública es algo que afecta por igual a los votantes de cualquier partido del espectro político, incluidos los del PP. Por esta razón, no entiendo que pese a la política tan dañina para todos que lleva aplicando el PP madrileño desde hace muchos años en el tema de la sanidad, todavía sigan ganando las elecciones de forma desahogada.
    La salud, pienso yo, es más importante que las siglas.

  2. El votante medio madrileño se siente al margen de este problema, total yo puedo pagarme una póliza privada, piensa satisfecho. Pues bien, deben tener en cuenta que este es el primer paso. El gigante aumento de las colas en la sanidad privada es evidente para cualquiera que la utilice. No hablemos de las condiciones de esas pólizas si tienes enfermedades previas graves o más de 60 años. Si cae la sanidad pública, la privada no tendrá competencia con la que medirse y empezarán a buscar negocio DE VERDAD. ¿Tan difícil es repasar la lista de exconsejeros de sanidad de diferentes CCAA y ver que PRÁCTICAMENTE TODOS tienen intereses en grupos de sanidad privada? Los lobos al cuidado de los corderos.

    • Tiene usted más razón que un santo. Hay mucha gente que en su ingenuidad piensa que al haber alcanzado cierto nivel económico, que no deja de ser una broma comparado con el de los ricos de verdad, ya tiene estatus suficiente para diferenciarse de la «plebe» evitando todo lo público: transporte, sanidad, enseñanza… sin darse cuenta de que hay dos tipos de servicios privados, los «buenos» de verdad que utilizan los ricos y los que están al alcance de todos aquellos con más ínfulas que medios económicos.
      Y no nos engañemos, la sanidad o la enseñanza privadas a las que podemos tener acceso el común de los mortales no son mejores que las públicas, y si me apuran son incluso peores. Aparte de que me parece extremadamente peligroso que mi salud pueda ser objeto de negocio y sólo te quieran cuando les resultes rentable, sólo hay que mirarnos en el espejo de los Estados Unidos.
      Conozco varios casos en los que, ante tratamientos complejos o costosos estas empresas intentan convencer a sus clientes -que no pacientes- de que les atenderán mejor en la sanidad pública porque tienen más medios… viaje para el que no hacían falta alforjas. Eso sí, al igual que a los indígenas siglos atrás los compraban con abalorios, te venden detalles cosméticos como menor espera para pasar consulta o hacerte una radiografía, o habitaciones de hospital individuales.
      Y si a eso le sumamos las descaradas marrullerías de degradar deliberadamente lo público para que la gente, harta, se pase a lo privado, llegaremos a la conclusión de que el PP madrileño -no puedo hablar de otras autonomías- ha resultado ser un consumado maestro. Eso sin contar con esos extraños fregados de los hospitales seudopúblicos que en el fondo no son sino negocios camuflados para las compañías privadas a costa del erario público.
      Recuerdo haber oído decir a la impresentable Esperanza Aguirre que para ella un hospital público -refiriéndose a sus chiringuitos- era aquél que no le costaba dinero al paciente… un cinismo absoluto, puesto que si bien no te pasarán una factura, sí se lo cobrarán, y bien cobrado, de tus impuestos, puesto que al coste del servicio se sumará el beneficio, y no escaso, de sus dueños. Y por desgracia, al igual que el ciprés de Delibes su sombra sigue siendo alargada, puesto que ahora nos toca padecer a su aventajada alumna.

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