365 días con el celador Pepe: de su coma por covid al alta un año después

A Pepe no le gusta el 9 de marzo, así que este martes intentará pasarlo lo más rápido posible. Porque hace exactamente un año fue diagnosticado de covid, ingresado en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, pasó más de tres meses en la UCI y cambió su vida. Espera que no para siempre, pero sí para mucho tiempo.

Pepe, en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, donde es celador y donde estuvo ingresado.NIUS / MARIANO GUTIÉRREZ
  • Pepe trabaja como celador en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares y el 9 de marzo de 2020 comenzó su pesadilla.

 

[ Pepe López sale de la UCI del Hospital de Alcalá tras 90 días luchando contra el coronavirus / 13 de Junio de 2020 ]

NIUS  le ha acompañado  a lo largo de todo este tiempo, desde que salió de la UCI hasta que un año después del ingreso ha recibido el alta de sus rehabilitadores. Lo cuenta Beatriz García en el el digital de noticias de Mediaset en una video-crónica de todo este año.

A Pepe no le gusta el 9 de marzo, así que este martes intentará pasarlo lo más rápido posible. Porque hace exactamente un año fue diagnosticado de covid, ingresado en el hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, pasó más de tres meses en la UCI y cambió su vida. Espera que no para siempre, pero sí para mucho tiempo, porque un año después Pepe sigue necesitando oxígeno, van a tener que operarle una mano por las secuelas de la enfermedad, y acaba de recibir el alta en rehabilitación física.

«El 9 de marzo está en negro, querría borrarlo del calendario», sentencia a las puertas de su hospital. Suyo porque no solamente es el centro en el que le salvaron la vida, sino al que ha dedicado gran parte de ella. José López, Pepe para todos, es el jefe de celadores del Príncipe de Asturias, y lleva trabajando en él 34 años. «Yo inauguré este hospital en diciembre de 1987, y poco a poco fui ascendiendo hasta el año pasado, cuando tuve que parar de trabajar porque contraje covid», cuenta a NIUS en su última mañana de rehabilitación.


Pepe siente que cumple un año: «Ahora me levanto cada mañana y sonrío, porque tengo una nueva oportunidad»

Le acompañamos a que Eva, su fisioterapeuta, le dé las últimas indicaciones, pero lo cierto es que cuesta un poco llegar hasta el gimnasio, porque ya desde el jardín exterior le paran los compañeros. El jefe de Medicina Interna, enfermeras, auxiliares, otros celadores. Pepe es ‘su’ Pepe y con él han sufrido los 91 días que pasó en la UCI, las «tres o cuatro veces que llamaron a mi familia para ponerles en lo peor, porque me iba», cuenta un Pepe que dice que lo bueno que le ha traído la infección es una visión nueva de la vida, más pausada y disfrutona. «Ahora me levanto cada mañana y sonrío, porque tengo una nueva oportunidad», dice.

Y lo que parece un mensaje de libro barato de autoayuda en él es totalmente verdad. Es evidente por cómo le sonríen los ojos, cómo camina hacia el hospital sin prisa, disfrutando cada paso, cómo habla con sus compañeros, la energía con la que les saluda. Y cómo cuenta su historia a NIUS, casi como si contara la última película que ha visto. Sólo se le quiebra la voz al hablar de su familia y de los trabajadores a los que, asegura «les debo la vida».

9 de marzo de 2020

El lunes 9 de marzo de 2020 Pepe fue a trabajar tras un fin de semana con febrícula, cansado. En el hospital, le hicieron la prueba de covid, y dio positivo. No sabe si se contagió en el hospital o fuera, pero lo cierto es que a partir de ahí todo se aceleró: empezó a faltarle el aire, le pusieron un respirador, le tuvieron que llevar a la UCI y allí, sedarlo.

Pasó tres meses en coma inducido, un tiempo en el que numerosas complicaciones hicieron temer por su vida hasta en tres ocasiones. A su alrededor, la plantilla del hospital de Alcalá de Henares «bajaba cada día, según me han contado, a interesarse por mí. Se agradece tanto apoyo de los compañeros», dice. Menciona a Bea, la intensivista que dice que le salvó. Y a su familia, que tan mal lo pasó.

En octubre Pepe pudo por fin hablar de cómo habían sido esos tres meses en la UCI, tras los que necesitó atención psiquiátrica porque se vio totalmente dependiente, con una mujer que tenía que ocuparse de él. Y entonces fue él quien se salvó a sí mismo. Con tesón y fuerza de voluntad volvió a andar, a comer por sí mismo, vestirse solo. Ahora aún necesita oxígeno cada noche, y lleva un dispensador portátil porque el esfuerzo de subir una cuesta, o escaleras, le sube las pulsaciones y su corazón sufre.

Ahora Pepe quiere «borrar ese 9 de marzo de 2020, ojalá no hubiera existido, es un día negro». Hoy quiere pasarlo cuanto antes, como si fuera un día más aunque no lo sea. Es, y será siempre, el día en el que empezó su nueva vida. Este 9 de marzo de 2021, 12 meses después, entra a su rehabilitación por última vez. Las secuelas que aún arrastra -la falta de oxígeno y una lesión en una mano por la que le tendrán que operar- no se superan con estas terapias. Un año después de ingresar Pepe recibe el alta de rehabilitación. Y sale de su querido hospital a lo que él llama «mi nuevo vivir».

Uno más de los héroes del Homenaje Civil del Estado

Foto remitida por la familia

El alcalaíno Pepe López, fue uno de los muchos héroes del Homenaje Civil de Estado por las víctimas del COVID-19, pero simboliza el heroísmo de los que han luchado contra el COVID-19. La historia del alcalaíno Pepe López,  jefe de celadores y director de seguridad del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, arranca cuando cae enfermo. Este 9 de marzo se cumple un año de aquella pesadilla.

 

 

 

 

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