Coartada Real contra la Constitución | Por Carlos Cotón

Que la polémica envuelve al rey emérito Juan Carlos I y que eso está jugando en contra del papel intachable, hasta que no se demuestra lo contrario, de la Monarquía, es un hecho. Que Pablo Iglesias quiere aprovecharse de ello para acabar con la actual Jefatura del Estado sin ningún consenso democrático, también.

Pablo Iglesias y Felipe VI / EFE
  • Soy el primero que pide que si el rey emérito ha cometido algún tipo de conducta delictiva responda por ello ante un juez.

 

  • Analista político  colaborador de ALCALÁ HOY

 

Juan Carlos de Borbón / Foto EP

Quien deberá dirimir las posibles responsabilidades penales de las que se acusa hoy a Juan Carlos I será un juez, pero lo que nadie podrá robarle al monarca emérito es el vital protagonismo que tuvo para que la democracia llegara a España. Porque Juan Carlos I, entre otros, fue uno de los principales artífices a la hora de que en España, hace algo más de cuarenta años, se comenzase a respirar libertad. Con la muerte del dictador Franco y ante la incertidumbre por lo que estaba por venir, Juan Carlos I, con la imprescindible participación política de Adolfo Suárez, impulsó la España constitucional. La España de los derechos y las libertades.

Soy el primero que pide que si el rey emérito ha cometido algún tipo de conducta delictiva responda por ello ante un juez. No es una cuestión de ser monárquicos o republicanos. Es una cuestión de justicia y de defensa de la legalidad y la igualdad entre ciudadanos. Pero como ya he dicho, tendrán que ser los tribunales los que dictaminen si eso debe ser así o no. Hasta ahora, ni en España, ni en Suiza ni en ningún otro rincón del mundo la justicia está detrás de Juan Carlos I. Se trata de defender el estado de derecho en el que vivimos y no la selva y el caos que les gustaría a algunos.

Pablo Iglesias /REUTERS (Jon Nazca).

Quien parece estar frotándose las manos con lo que toda esta polémica puede suponer a nivel político y a nivel social es Pablo Iglesias. El Vicepresidente segundo del Gobierno de España y líder de Podemos ya ha dictado sentencia contra su Majestad. Y su veredicto es culpable. Culpable Juan Carlos I y culpable su hijo y actual rey, Felipe VI. Como los buitres que sobrevuelan el paisaje con el objetivo de encontrar carroña con la que alimentarse, Iglesias espera que todo este revuelo suponga el fin de la Monarquía.

Sin pruebas que inculpen al rey emérito y sin proponer un debate parlamentario en el Congreso, Iglesias quiere imponer en España una ‘república plurinacional’. Así lo ha denominado él. Y es que todo invento que se le ocurre a Podemos, ya se sabe, tiene que ir acompañado del adjetivo ‘plurinacional’. Si no, no serían ellos.

Pero no debemos desviarnos de la realidad. El objetivo de Iglesias, Podemos, Izquierda Unida y todos esos que quieren para España el mismo modelo fracasado, autoritario y ruinoso en todos los términos que rige hoy en Venezuela, no es Juan Carlos I. Su verdadero objetivo es la Monarquía y en última instancia, la Constitución Española.

Porque la Monarquía es una institución reconocida en la Constitución y porque para bien o para mal, fue votada y mayoritariamente aceptada por los españoles cuando en su día dieron su aprobación al texto constitucional. Si Pablo Iglesias quiere cambiar la Jefatura del Estado que sea valiente y presente una propuesta de reforma constitucional allí donde se tiene que presentar: en las Cortes. Querer una República para España es lícito y yo defiendo que haya gente que piense así y lo manifieste, pero de ahí a querer imponer, ya digo, sin pasar por las instituciones democráticas y donde reside la soberanía nacional, esa tesis hay un paso. Un paso entre lo democrático y lo autoritario.

Resulta ciertamente bochornoso ver como una parte del Gobierno (la mayoritaria) defiende el papel de la Casa Real en todo este asunto y la figura de Felipe VI, y la otra (la rotundamente minoritaria) aboga por derrocar la Monarquía. Una vez más es nuestro propio Gobierno con sus desavenencias internas e incoherencias el que deja la imagen y la credibilidad de España ante el resto del mundo a los pies de los caballos.

Uno de los problemas que tiene Podemos (y que podría explicar el descalabro electoral que han sufrido a lo largo de los años) es que es un partido con tics profundamente autoritarios. En democracia se puede –y se debe- disentir y estar en desacuerdo en cuantas cuestiones se planteen. El problema, y es lo que le sucede a Podemos y a sus dirigentes, es que ellos desprecian a todo aquel que no defiende sus tesis. No son capaces de concebir que no todo el mundo defiende y apoya la España que ellos plantean. Y te señalan, te estigmatizan y si es necesario, hasta te persiguen. Por eso es peligroso que un partido así forme parte de cualquier Gobierno.

Esto no es más que una coartada para incendiar la convivencia entre españoles, acabar con el camino iniciado en la Transición y de paso, tratar de sacar la cabeza dentro del Gobierno. El cuanto peor mejor de toda la vida. Porque como agitador, Iglesias es uno de los mejores dentro del actual panorama político. Así inició su carrera política y así ha llegado hoy a una Vicepresidencia en el Gobierno de España.

Ojalá este comportamiento desleal sirva para que la mayoría que conforma el Gobierno de coalición rompa definitivamente con Podemos y con todos esos partidos separatistas y nacionalistas que ven en esto una oportunidad para poner punto y final a los valores constitucionales y democráticos que nos permiten vivir hoy en libertad. Pero ya se sabe. De Pedro Sánchez poco o nada se puede esperar.

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1 Comentario

  1. Se. Cotón. Es usted muy joven para saber lo que fue realmente la mal llamada transición, el rey campechano tan admirado por algunos estaba detrás del fallido golpe de estado, sino que hacía en las reuniones con los generales golpistas reuniéndose con ellos dos meses antes del 13 de febrero.
    Lo de respetar la presunción de inocencia digaselo a su hijo, el cual le juzgo y condenó desde el momento de quitarle la asignación y renunciar a la herencia obviando que si renuncia a la herencia debería renunciar a la corona la cual es hereditaria.
    Pero en un país de analistas políticos, todavía no entendemos lo que realmente significa democracia.
    Espero que con el tiempo se vayan dando cuenta, de que una institución corrupta como la de la corona, no puede formar parte de un país que se diga demócrata.
    Salud y República.

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