Solo un 5% de la población española ha pasado ya la COVID-19

Solo un 5% de la población española ha pasado ya la COVID-19 y, por lo tanto, ha desarrollado inmunidad al coronavirus, según la primera oleada el estudio de seroprevalencia ENE-COVID desarrollado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad y del de Ciencia.

Personal sanitario realiza a un paciente un test rápido de anticuerpos. EP
  • El estudio de seroprevalencia del Ministerio muestra «gran variabilidad» entre provincias: algunas con más del 10% de la población con anticuerpos y otras con apenas un 1%, pero como se esperaba la inmunidad de grupo queda muy lejos

 

Salvador Illa ha presentado las conclusiones preliminares del estudio de seroprevalencia que se ha realizado a una parte de la población española para saber qué porcentaje de la ciudadanía ha estado en contacto con el coronavirus. Según este estudio, el 5% de la población ha estado en contacto con el virus desde que entró en nuestro país.

Esto supone que 2,3 millones de personas han estado en contacto con la Covid-19 y han desarrollado anticuerpos. «El estudio lo que hace es constatar que el 5% de la población española ha tenido contacto con el virus, eso es poco más de 2.000.000 millones de personas», ha asegurado Salvador Illa.

El estudio se ha realizado, sobre todo, mediante la red de Atención Primaria y especialmente el servicio de enfermería. Han participado 1.416 centros de salud y 2.600 profesionales sanitarios. Estos resultados preliminares «nos aportan una radiografía de nuestro país y viene a confirmar las hipótesis en la que se asienta el plan de desescalada», ha asegurado el ministro Illa. Se refería a que, en España, no se ha podido desarrollar inmunidad de rebaño, es decir, no ha habido suficiente número de personas que han desarrollado anticuerpos como para impedir la circulación del virus a partir de ahora. El ministro ha aclarado que, aunque se tiene en cuenta para la desescalada que estos han sido los territorios más afectados, no supone cambios sustanciales en el plan porque ya partían de que van a actuar «con muchísima prudencia».

El Instituto Nacional de Estadística (INE) seleccionó, en la fase previa, a 90.000 personas repartidas en unos 36.000 hogares de toda España, con una representación proporcional por edades y territorios. Durante estas dos semanas, los técnicos de las comunidades autónomas han estado llamando a los domicilios para preguntar a gran parte de los seleccionados si quieren dar su consentimiento para participar, y haciéndoles los correspondientes cuestionarios y luego tests rápidos que detectan anticuerpos. El 74,7% de los contactados respondieron ‘sí’ a colaborar.

Las autoridades sanitarias y científicas, como ya había declarado también el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, no esperaban que el ENE-COVID arrojase unos resultados que apuntasen a una inmunidad de grupo, es decir, no esperaban que la mayoría de la población hubiese pasado estos meses la COVID-19 de forma leve y por tanto ya tuviese cierta protección para el futuro. «No hay inmunidad de rebaño. No nos ha sorprendido, es solo una validación de la hipótesis de la que partíamos», ha zanjado Illa durante la rueda de prensa.

Para que la inmunidad de rebaño fuese real se necesitaría un contagio de al menos el 60% de la población. Es algo que no se ha conseguido de manera natural –se puede lograr con una vacuna– en ninguna primera ola de ninguna epidemia, como la que acabamos de superar. Además, con el confinamiento, necesario para evitar el colapso del sistema sanitario, se evitó la circulación libre del virus y por tanto no se pudo infectar una mayoría. Investigaciones similares en otros países calculan porcentajes similares o inferiores: en Francia se estima que tiene cierta inmunidad un 4,4%.

El tipo de pruebas que se ha hecho en el estudio detectan anticuerpos para coronavirus, es decir, no necesariamente la infección en curso, sino que el organismo se ha defendido de la enfermedad. Yotti explicó, al presentar el ENE-COVID, que se iban a utilizar pruebas de tipo Inmunoglobulina M (IgM) e inmunoglobulina G (IgG): un positivo en los primeros indica un estadio temprano de la enfermedad; un positivo en los segundos, un estadio avanzado o ya superado. Para la primera oleada, se han empleado IgG. Para ambos basta con un pinchazo en el brazo y están listos en unos 15 minutos.

Para asegurar la fiabilidad del muestreo, se ha obtenido una muestra de suero del 89% de los participantes, los que han dado su consentimiento, para someterla a una segunda prueba de tipo ELISA, más precisa. Todavía se desconoce el grado de inmunidad y duración que genera este nuevo coronavirus.

 

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