El coronavirus SARS-CoV-2 también se transmite por contacto directo

Así lo afirma Manuel Peinado, Catedrático del  Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos de la  Universidad de Alcalá,  responsable del Grupo Federal de Biodiversidad del PSOE y exalcalde de nuestra ciudad, en un extenso artículo en la revista científica The Conversation, del cual ofrecemos un amplio resumen.

Según la OMS, el uso de mascarillas no es necesario ni eficaz (Óscar J.Barroso / EP)
  • El virus no tiene posibilidad alguna de atravesar la piel y de ahí el consejo de lavarse las manos continuamente.

El penúltimo debate sobre la capacidad infecciosa del virus SARS-CoV-2, que causa la actual enfermedad pandémica COVID-19, es su capacidad potencial para permanecer viable durante varias horas o incluso días en superficies rígidas, desde las cuales podría transmitirse.

La principal vía de transmisión directa de los coronavirus es a través de las diminutas gotitas de Flügge (mayores de 5 micras), expelidas al hablar, toser y estornudar, que no permanecen en el aire y se depositan inmediatamente en las superficies o en el suelo. A partir de ahí, de forma indirecta, el coronavirus puede transmitirse a través de las manos o de objetos recientemente contaminados.

La transmisión entre humanos de otros virus, como el gripal, también puede producirse a través de aerosoles de pequeño tamaño (por las gotículas de Wells, menores de 5 micras). Este mecanismo parece tener mucha menor implicación en la transmisión, salvo en ciertas circunstancias como en ambientes con una inadecuada ventilación.

Es importante recordar que para que el virus pueda actuar debe tener acceso a nuestro cuerpo a través de las mucosas, especialmente de las que están más expuestas al exterior (ojos, nariz y boca). El virus no tiene posibilidad alguna de atravesar la piel y de ahí el consejo de lavarse las manos continuamente dada nuestra imparable tendencia a tocarnos consciente o inconscientemente ojos, nariz y boca. Un hábito que, según indica un estudio, repetimos cada dos minutos y medio.

Ahora bien, si sabemos con toda seguridad que la transmisión es por vía aérea ¿qué ocurre cuando el virus procedente de un simple estornudo cae sobre una superficie más o menos dura que podemos tocar en cualquier momento?

No es lo mismo afectado que infectado

Es importante recordar que no hay respuestas iguales en pacientes diferentes. No es lo mismo “afectado” que “infectado”. Un 80 % de las personas contagiadas son asintomáticas, lo que quiere decir que usted o yo, que aparentemente estamos sanos, podemos ser resistentes al virus y ser asintomáticos, pero eso no impide que podamos ser transmisores.

Por tanto, como en promedio una persona puede contagiar a otras tres y cada una de esas tres contagia a otras tres y así sucesivamente en un perfecto ejemplo de crecimiento exponencial, uno puede contagiar a cualquiera y ser contagiado por cualquiera por muy sanos que parezcamos. De ahí la importancia del confinamiento en nuestros domicilios. Cada vez que dejamos de salir a lugares públicos, trillones de virus se quedan sin una víctima potencial y, sobre todo, sin un peligroso transmisor: usted o yo. Deje de contar las bajas en nuestras filas y calcule como, con no salir a la calle, causa trillones de bajas en las filas enemigas. Si lo hace, se sentirá mucho mejor.

Por lo demás, los resultados indican también que, además de por vía directa, la transmisión de SARS-CoV-2 también es posible a partir de objetos inertes de uso cotidiano, ya que el virus puede permanecer viable e infeccioso durante horas (en aerosoles) y en superficies (durante días).

El SARS-CoV-2 se transmite también a partir de objetos de uso cotidiano

Esos resultados vienen a recordarnos que, además de la transmisión directa desde una persona infectada que bien pudiera ser asintomática, el SARS-CoV-2 se transmite también a partir de objetos de uso cotidiano en los que el virus puede permanecer mucho más tiempo que en el aire.

En ese sentido, la eficacia biocida contra los coronavirus de la lejía común ha sido científicamente demostrada a principios de este año y recomendada para su empleo en hospitales.

La sorprendente supervivencia del virus debería alertarnos también sobre la gran concentración de ellos en el suelo, la importancia de pasar la fregona y la de emplear siempre el mismo calzado para salir de casa evitando su uso dentro de la vivienda. Cuando traigan cosas del súper, tengan preparado un paño humedecido con lejía y lo pasan por los productos y por las superficies en los que los hayan depositado. Eso es suficiente.

En el caso de los zapatos, procuren usar siempre los mismos para salir a la calle y, después de pasarles un trapo húmedo con lejía, déjenlos en un sitio apartado (una terraza, por ejemplo). Adoptar esas precauciones junto con el uso de guantes en lugares con concentración o paso de personas, seguido del desecho o del lavado con lejía después de usarlos y el lavado periódico y cuidadoso de las manos con jabón después de haber salido a lugares públicos, son medidas profilácticas elementales para no resultar infectado.

 

 

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