La fiscal rebaja a 8 años en un psiquiátrico penitenciario la petición para la joven de Alcalá que asesinó a su bebé

La fiscal ha rebajado su solicitud de condena para la joven que en febrero de 2018 mató a su recién nacida en Alcalá de Henares de 22 años de cárcel que pedía a ocho años de internamiento en un psiquiátrico penitenciario al apreciar una eximente incompleta por la enajenación mental que sufrió la acusada, solicitando que sea internada en un centro psiquiátrico penitenciario.

  • Los forenses recomendaron que la joven interne en un centro psiquiátrico penitenciario para seguir con un tratamiento psicoterapéutico adecuado a su patología mental.
Foto de agencias

El juicio contra Sonia B. A., de 20 años, ha quedado visto para sentencia con los informes finales de las partes y sin que la acusada haya hecho uso de su derecho a la última palabra. En su escrito, la representante del Ministerio Fiscal solicitaba 20 años de cárcel por un delito de asesinato con la agravante de parentesco.

En la vista, la fiscal y el abogado defensor han alcanzado un acuerdo de conformidad, conforme a la previsión que contempla el artículo 48 de la Ley del Jurado Popular. Sobre este acuerdo deberá pronunciarse ahora el Jurado Popular con el veredicto que acuerde, según han explicado fuentes fiscales al no tratarse de un juicio ordinario.

Con su rebaja, la fiscal hace suyo la solicitud que hizo el letrado Jaime Sanz Bremond y avala los informes psiquiátricas que determinaron que la joven sufrió un trastorno depresivo grave. Los psiquiatras verificaron en las periciales que la chica escuchaba voces que la indicaban que se autolesionada y veía «una sombra negra».

En su informe, la fiscal ha especificado que queda probado el mencionado trastorno que sufrió la joven con características psicóticas, lo que le comprometió «sus capacidades volitivas y cognitivas».

«La víctima no es la acusada, es la niña que mató», ha aseverado la representante del Ministerio Fiscal sin perjuicio de que haya decidido rebajar la pena dado que sus capacidades psíquicas estaban «afectadas». «Completa no es esa alteración», ha precisado.

Sabía que estaba embarazada pero lo ocultó

Según su teoría, la joven sabía que estaba embarazada pero lo ocultó porque el padre no era de su pareja con la que se había reconciliado. Nació y apuñaló a su recién nacida con un arma que no se ha podido determinar, pudiendo las tijeras con las que se cortó el cordón umbilical.

Además, no ha dado credibilidad a lo manifestado por la chica durante una de sus exploraciones en la que manifestó que había sido violada tras salir del trabajo, ya que ni lo contó, ni lo denunció ni tenía síntomas de tales hechos.

En su turno, el letrado Sanz de Bremond ha aseverado que su clienta tenía «gravemente afectadas las facultades», algo que no dice él sino varios psiquiatras que examinaron a la joven.

También ha expuesto al jurado que en el juicio se ha dado luz a la pregunta sobre por qué los familiares que había en la casa no se percataron de que la chica dio a luz en el cuarto de baño a las cinco de la madrugada del 20 de febrero de 2020.

Trastorno de negación del embarazo

En este punto, ha señalado que las expertas afirmaron que puedo sufrir un trastorno de negación del embazado, entre cuyas consecuencias puede ser que no tengas la tripa propia de una embarazada y tener sangrados mensuales.

Además, ha mostrado su enfado y preocupación ante el hecho de que la fiscal haya sacado a la luz en su informe ante el Jurado Popular que la joven presentaba moratones por un presunto maltrato a manos del que fuera su pareja.

«Me parece muy grave que se diga que presentaba moratones, por el amor de dios, ese es el patrón habitual del maltratado. Las mujeres maltratadas no denuncian por miedo y disculpan a su maltratador», ha aseverado.

«Eso no es objeto. Es inadmisible. Ella nunca lo ha admitido. Una amiga suya fue quien lo manifestó porque lo vio», ha espetado el abogado visiblemente enfadado recalcando que absolutamente nada justifica la muerte de la pequeña. «SÍ, FUI YO»

Durante su declaración, la acusada se limitó a reconocer que mató a su bebé sin recordar detalles del crimen. «Sí, fui yo», dijo en la primera sesión entre lágrimas. Su pareja y sus familiares desconocían que la mujer estaba embarazada y que había dado a luz en el cuarto de baño de la casa en la que residen en Alcalá.

En la sesión del  lunes 24 de febrero, varios psicólogos ratificaron que sufre una depresión grave con características psicóticas y amnesia disociativa. Según su relato, la mujer les habría manifestado que sufrió una violación, un extremo que atribuyen a los delirios que sufre.

La pasada semana, una forense explicó que pudo sufrir un trastorno de negación del embarazo, entre cuyas consecuencia se puede dar el neonaticidio en las primeras 24 horas.

 

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