La calma | Por Juan Manuel Romero

Una vez más, tendrá que ser un gobierno socialista quien demuestre que las convicciones democráticas y la voluntad firme de servir a los españoles pueden superar las adversidades, incluso en medio de las tormentas políticas y mediáticas que, sin duda, no dejarán de arreciar; ojalá el acierto en la gestión traiga la calma.

Foto de familia del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. (EFE)
  • Cuando las tres derechas pararon de gritar, el Gobierno aún seguía allí.

 

  • Juan Manuel Romero es Presidente de la Agrupación Socialista de Alcalá de Henares.

 

Sí, ya sé que no es muy original parafrasear a Augusto Monterroso pero me hace ilusión pensar que el Gobierno va a estar en su sitio a pesar del griterío que, con menor o mayor contumacia, va a ir proliferando a lo largo de esta legislatura, en un esfuerzo vano por hacerle daño.  Así que me van a permitir que comparta con los amables/posibles lectores mi felicidad por la constitución del nuevo Gobierno con Pedro Sánchez a la cabeza.

Los progresistas españoles están, estamos, de enhorabuena porque se abre un periodo esperanzador, en el que confiamos en que se vayan corrigiendo las mayores injusticias que se han ido cometiendo a lo largo de los gobiernos del PP, atacando con firmeza y decisión las desigualdades y la pobreza; en el que los sistemas de salud y educación públicos vuelvan a tener como objetivo la calidad en la prestación de los servicios; que la ayuda a la dependencia recupere los recursos que se han ido quitando en estos años; que los pensionistas tengan aseguradas sus pensiones y unos ingresos que garanticen la dignidad de sus vidas. Creo que hay que empezar por ahí y continuar con los planes iniciados en la etapa anterior en la lucha contra la violencia ejercida en las mujeres con más medios humanos, técnicos y mayor dotación presupuestaria; liderar con energía el programa de transición ecológica y la lucha contra el cambio climático; y, por supuesto, avanzar en la instauración de un salario mínimo que impida que, teniendo un trabajo a tiempo completo, no se puedan cubrir las necesidades básicas de las personas.

Los miembros del Ejecutivo alrededor de la mesa del Consejo de Ministros. EFE/ EMILIO NARANJO

Doy por hecho que la oposición –noble nombre para actitudes tan innobles y desleales en tantas ocasiones- estará trabajando arduamente en el diseño de un programa de acoso y derribo, aprovechando cada resquicio que el ejercicio de la función de gobierno les facilite; o sin él, porque ha dado sobradas pruebas de no necesitar base alguna para impugnar la acción del Gobierno, sin parar mientes en la falta de veracidad, pruebas o argumentos sólidos. Les deseo el mayor de los fracasos.

El reto del gobierno de coalición es de dimensiones colosales. Tienen a favor los votos de millones de personas que creen en la igualdad, la justicia social, que quieren la convivencia en paz y la resolución de los problemas por el diálogo; que creen, a pesar de que los políticos a veces no lo ponen fácil, que la política es la herramienta que permite trabajar en la solución de los problemas de las personas corrientes que se enfrentan cada día a una cotidianidad generalmente plagada de dificultades. En estos días se especula acerca de las posibilidades de duración de la legislatura. Si el Gobierno es capaz de poner en marcha medidas que rompan el bloqueo de los últimos meses, de abordar los grandes retos desde una perspectiva progresista y de largo plazo, de avanzar en derechos y libertades mejorando la vida de los españoles, demostrando que su verdadero interés se centra en los ciudadanos, vaticino que podrá culminar con éxito la legislatura; si les entra una “pájara” y empiezan a perder fuerza, y velocidad, los seguidores abandonarán los arcenes, lo que sería aprovechado por los equipos contrarios para pasarles por encima. Confío en que el nervio de acero del Presidente Sánchez mantendrá la disciplina del equipo y asegurará el rendimiento. Porque tienen en contra todo lo demás.

Confieso mi escepticismo inicial ante la idea de un gobierno de coalición, pero los primeros pasos son esperanzadores. Una vez más, tendrá que ser un gobierno socialista quien demuestre que las convicciones democráticas y la voluntad firme de servir a los españoles pueden superar las adversidades, incluso en medio de las tormentas políticas y mediáticas que, sin duda, no dejarán de arreciar; ojalá el acierto en la gestión traiga la calma. Los españoles nos merecemos mejor calidad de vida. Un respiro.

 

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1 Comentario

  1. De calma nada.
    El paro, subiendo.
    El Ibex, desplomándose.
    La venta de vehículos y viviendas, en picado.
    La inversión extranjera… Ahora china quita el 95%!!!
    Presidente mentiroso y narcisista.
    Podemos investigado por el FBI y la DEA en Bolivia.
    Golpistas y etarras exigiendo.

    Calma? No, de calma nada.

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