Localizadas 268 fosas con ejecutados por la dictadura franquista en el cementerio viejo

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares documenta la ubicación de las tumbas de los asesinados por la dictadura franquista tras la Guerra Civil. "Los datos por fin están claros, 71 años después de la última saca de presos camino al paredón", señala Manuel Ibáñez, autor de la investigación.

Foto de Noel Viñas
  • La represión del franquismo sumó casi 300 personas fusiladas entre abril de 1939 y febrero de 1948 en la ciudad complutense después de «juicios sin garantías».
Foto de ARMADAH

Alcalá de Henares ha localizado las tumbas de 268 personas que el franquismo mató entre abril de 1939 y febrero de 1948. Todas fueron ejecutadas después de la Guerra Civil. Siete décadas después de los últimos asesinatos, el trabajo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares (ARMHADH) señala los lugares de enterramiento.

Los muertos eran amas de casa, jornaleros, un capellán, maestros, albañiles, militares, médicos, zapateros, fotógrafos, un pastor… Respondían a nombres como Julia, Manuel o Pablo. Y ahora es posible saber dónde están sus sepulturas en la ciudad complutense.

La lista de los «ajusticiados al finalizar la guerra» recorre «varias páginas», apunta el colectivo memorialista. Los fusilamientos llegaban tras juicios y «condenas realizadas por tribunales sin ninguna posibilidad de defensa para el reo». Son episodios, dicen, «enmarcados en la política de represión y terror de los primeros años del franquismo».

La localización de las tumbas donde fueron arrojadas es fruto de una investigación realizada por el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares, Manuel Ibáñez. «71 años después de la última saca de presos camino al paredón de ladrillo rojo del camposanto alcalaíno», ya están marcadas en el mapa de la ignominia.

Sin «fosas comunes masivas» en Alcalá

En Alcalá de Henares «no hubo fosas comunes masivas como en otros lugares de España». La averiguación de Manuel Ibáñez certifica esta realidad, contraria «a lo que se creía popularmente». «Los enterramientos de fusilados eran en tumbas de entre una y siete personas», asegura.

Pero, terminada la Guerra Civil, el Cementerio Viejo de la ciudad quedó abierto a las terribles consecuencias de la represión franquista, sumando 268 personas asesinadas. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares no descarta que la cifra de ejecutados por la dictadura de Franco en la ciudad «aumente en cuanto sigan las investigaciones».

La «novedad» que aporta la investigación «es que se ha podido establecer exactamente la localización de un buen número de esos fusilados». Para ello, Ibáñez ha cotejado «los pocos datos conservados por tradición oral así como los contenidos en el Archivo Histórico Municipal, en el Libro de Registro del Cementerio y en el Registro Civil».

Las tumbas en «cuarteles» del camposanto

Foto de Pedro Enrique

Las tumbas están en cinco zonas, «llamadas cuarteles», del antiguo camposanto. Con un detalle: «la macabra burocracia nos ha permitido comprobar cómo los tribunales que sentenciaban a muerte ordenaban a los ayuntamientos de procedencia de los ajusticiados facilitar, cuando era posible, los ataúdes en los que eran enterrados».

En dos de estos «cuarteles», los números 5 y 9, «algunos restos fueron traslados por sus familiares años después y otros pasaron al osario». En las zonas denominadas Caridad y Civil, en cambio, la situación «apenas han variado de como estuvieron en los años 40 del siglo pasado».

Algunos cuerpos «han sido ya exhumados por sus familiares». El último caso se produjo el 15 de junio de 2018. «Tras una labor de investigación por parte de familiares e historiadores, en la que también colaboró la ARMHADH, Jesús Carrera Olascoaga, secretario general del PCE al terminar la Guerra Civil, fue localizado por un equipo de arqueólogos y antropólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi», explica el colectivo memorialista.

Los restos óseos fueron trasladados al panteón familiar en la localidad guipuzcoana de Hondarribia. Y en otros casos los propios descendientes de las víctimas del franquismo han identificado las tumbas con lápidas, «no siempre con todos los nombres de los que allí permanecen y, en no pocas ocasiones, apenas se adivina una tumba en lo que hoy es un trozo de terreno baldío».

«Persecución y juicios sin garantías»

Foto de Pedro Enrique Andarelli

La ciudad complutense tuvo un papel destacado durante la Guerra Civil, siendo base de importantes unidades militares de la República, de un aeródromo y también lugar de nacimiento de su último presidente, Manuel Azaña. El mismo día que las unidades franquistas tomaron Madrid, el 28 de marzo de 1939, ya se izó la bandera bicolor en el edificio de Teléfonos de Alcalá de Henares, explica la ARMHADH.

Sin embargo, continúa, «no sería hasta dos días después que las tropas sublevadas entraron en la ciudad de la mano de la columna de Sagardía, el conocido como Carnicero de Pallars por las masacres cometidas meses antes en esa comarca leridana».

A partir de ahí, subraya, «comienza la persecución de todo aquel sospechoso de no ser afecto al nuevo régimen». Con las cárceles a rebosar, y sin haber cumplido ni un mes del fin oficial de la contienda, comienzan las ejecuciones.

La primera saca de fusilados se realiza el 28 de abril de 1939. «A las cuatro de la tarde, y en las inmediaciones de la Ermita del Val, junto al río Henares, en lo que era un campo de tiro entonces a las afueras de la ciudad, fueron ajusticiadas nueve personas», narra la asociación memorialista.

El lugar de los asesinatos colectivos, «ya siempre al alba», sería cambiado pronto por las tapias del Cementerio Viejo. Un sitio «por entonces también en el extrarradio pero lo suficientemente cerca para que los vecinos se despertaran periódicamente con las salvas de los fusiles». La última ejecución documentada tuvo lugar el 5 de febrero de 1948.

Y los juicios por los que eran condenados a muerte los reos, bien fuera primero el Juzgado Militar Permanente de la ciudad o, años más tarde el Juzgado Especial para Delitos del Comunismo, «se realizaban sin ninguna garantía», sostiene. Una farsa judicial que dictó «sentencias basadas en pruebas circunstanciales, con testigos poco fiables, testimonios parciales u obtenidos bajo presión o simplemente tortura y acusados sin posibilidad de tener una defensa digna».

 

 

 

 

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5 Comentarios

  1. A la atención del administrador: Parece que algunos comentarios se pierden por algún fallo técnico, así que he enviado el anterior de nuevo. Gracias por su atención. Un cordial saludo.

  2. Se te ve el plumero Javier…¿en paz? ¿fusilados por una banda de cobardes a las ordenes de un asesino fanático? A ver si querías decir que se jodan…¿No serán los familiares los que tengan que decidir si están en paz o no?

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