Polarización en la izquierda y la derecha | Por Carlos Cotón

Han pasado casi cuatro años y la actual legislatura está a punto de llegar a su fin. El actual escenario en poco o nada se asemeja a los que nos deparó 2015. Las próximas Elecciones Municipales serán sin duda muy interesantes. Los dos bloques ideológicos, al menos en Alcalá, parece que llegan con las mismas fuerzas y las mismas posibilidades. Existe polarización y fragmentación a partes iguales. Es toda una incógnita afirmar quien gobernará nuestra ciudad en los próximos cuatro años.

Una mirada desde la Torre de Santa María
"Una mirada desde la Torre de Santa María" / Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

 

  • Carlos Cotón es miembro del Consejo de Dirección de UPYD y Portavoz en Alcalá de Henares

 

Las distintas elecciones que se produjeron en 2015 arrojaron, por qué no decirlo, unos resultados históricos. 2015 fue el año en el que los llamados “nuevos partidos”, como Podemos y Ciudadanos, entraban en escena, el año en el que el bipartidismo del PP y del PSOE recibió uno de sus mayores mazazos electorales, en definitiva, el año en el que nos despedíamos de las mayorías absolutas en la práctica totalidad de las instituciones del Estado. El bipartidismo estaba obligado a pactar con esos “nuevos partidos” si quería seguir encabezando gobiernos.

En Alcalá de Henares, y en el marco de las Elecciones Municipales de 2015, se produjeron unos resultados significativos y que siguieron la tónica general de lo que he comentado al principio de este artículo. Se habían agotado las mayorías absolutas –bien es cierto que ya en las Elecciones Municipales de 2011 el Partido Popular gobernó nuestra ciudad en minoría- y se había producido un hito: tras doce años de gobiernos del Partido Popular, en Alcalá existía la posibilidad de un gobierno alternativo. Y ese gobierno se produjo tras el acuerdo que alcanzaron PSOE, Somos Alcalá (la marca blanca con la que Podemos se presentó a las Elecciones Municipales en nuestra ciudad) e Izquierda Unida, que aunque empeorando sus resultados y obteniendo una única acta de concejal, lo cierto es que se convirtió en la última llave para enviar al Partido Popular a la oposición y darle la alcaldía a Javier Rodríguez Palacios, del PSOE.

Han pasado casi cuatro años y la actual legislatura está a punto de llegar a su fin. El actual escenario en poco o nada se asemeja a los que nos deparó 2015. Los bloques de la ‘izquierda’ y la ‘derecha’ cuentan con más participantes de los que inicialmente podíamos haber previsto. En el segundo de ellos, en el bloque de la ‘derecha’, a Partido Popular, Ciudadanos y España 2000 se les ha unido VOX, que va en sexta marcha directo a formar parte de las principales instituciones del país, también del propio Ayuntamiento de Alcalá. En el bloque de la ‘izquierda’, y en clave local, también hay más participantes pero en este caso no por la aparición de nuevas formaciones políticas, sino más bien por las divisiones que se han producido en las ya existentes.

Ediles de Somos Alcalá a la salida de los juzgados de la Paloma. Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

El PSOE, partido líder del Gobierno municipal, parece ser el que menos experimenta las divisiones que se están produciendo en la izquierda alcalaína. Son precisamente sus socios de gobierno los protagonistas en esta cuestión. El principal, Somos Alcalá, ha cambiado mucho desde 2015. De presentarse como novatos políticos y actores de la regeneración que necesitaba Alcalá, lo cierto es que han terminado por asumir y practicar los vicios de la vieja política. De los seis concejales que obtuvo Somos Alcalá en las Elecciones Municipales de 2015, cinco de ellos están actualmente en condición de investigados (anteriormente imputados) por la Justicia. Todos ellos por presuntos delitos relacionados con la corrupción política y el tráfico de influencias.

Fíjense cuánto han cambiado las cosas, que para poner la guinda a esta legislatura, estos concejales perseguidos por la Justicia han tenido la desfachatez de, a menos de dos meses de que se cierre el Ayuntamiento y que comience la campaña electoral, subirse el sueldo a 50.000 euros.

El último de los actores que hizo posible el tripartito de izquierdas en Alcalá, Izquierda Unida, dejó de existir cuando decidió expulsar a Pilar Fernández –única concejal que obtuvieron- por no rendir cuentas ante sus afiliados del sueldo de 50.000 euros anuales que lleva percibiendo desde el inicio de la legislatura con una dedicación a tiempo parcial en el Ayuntamiento.

Foto de Noel Viñas

El PSOE no se ha librado de los escándalos en esta legislatura, pues su Secretario General –y alcalde de Alcalá-, Javier Rodríguez Palacios, está procesado por un presunto delito de prevaricación administrativa. Una compleja situación procesal para intentar revalidar la alcaldía en los comicios municipales de mayo.

Foto de Noel Viñas

Ante este panorama convulso en el ámbito de la izquierda alcalaína, las divisiones no se hicieron esperar. Podemos, entre varios líos internos y acusaciones de pucherazo en las primarias de Alcalá de Henares, se ha desvinculado públicamente de Somos Alcalá. Repudio éste que también ha sido compartido por Izquierda Unida. Ambas formaciones –Podemos e Izquierda Unida- concurrirán en coalición a las próximas Elecciones Municipales. Y ambas formaciones, también, han rechazado la oferta que Somos Alcalá les realizó para formar una gran coalición municipalista. El único apoyo que le queda a Somos Alcalá es el de EQUO, que tan solo cuenta con un representante en el Equipo de Gobierno. Y por si fuera poco, y aún sin saber qué será de Pilar Fernández –si abandonará o no la escena política-, Actúa, el partido político impulsado por Gaspar Llamazares y el juez Baltasar Garzón, asoma por distintos municipios del Corredor del Henares. Quién sabe si terminarán presentándose en Alcalá, precisamente, con Pilar Fernández a la cabeza.

Lejos queda la ilusión que despertó el tripartito cuando llegó al Gobierno. Ahora, en la izquierda alcalaína, pesa más la incertidumbre y la división. En las próximas elecciones podríamos encontrarnos con hasta cuatro papeletas distintas de partidos políticos que se consideran así, ‘de izquierdas’. Tres de ellas, fruto de la comentada división de la izquierda. A lo mejor Somos Alcalá termina por renunciar a presentarse a dichos comicios, y a lo mejor, algún que otro concejal de esa formación política termina integrando las listas del PSOE o de la coalición entre Podemos e Izquierda Unida.

No fallan los analistas políticos cuando dicen eso de que la ‘izquierda’ es excesivamente torpe a la hora de resolver sus conflictos internos. Y ya saben lo que dicen, eso de que los ciudadanos nunca premian a aquellos partidos políticos que están más preocupados por lo que ocurre dentro de sus fronteras orgánicas que de resolver los problemas y las dificultades que existen y afectan a la ciudadanía.

Las próximas Elecciones Municipales serán sin duda muy interesantes. Los dos bloques ideológicos, al menos en Alcalá, parece que llegan con las mismas fuerzas y las mismas posibilidades. Existe polarización y fragmentación a partes iguales. Es toda una incógnita afirmar quien gobernará nuestra ciudad en los próximos cuatro años.

 

 

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