A río revuelto… coherencia, lealtad y proyectos de futuro | Por Teresa López Hervás

Desde hace algunas semanas asistimos al espectáculo (sobre todo mediático) que se entretiene y se recrea, con avidez y fruición, en los últimos acontecimientos que afectan a Podemos. De repente (o tal vez no tanto) alguien dice sentir la necesidad de inventarse algo pretendidamente nuevo, MÁS importante, MÁS inteligente, MÁS alto o MÁS guapo, da igual, el caso es que sea (o al menos que se pueda vender) como MÁS, sin más. Más YO que el resto, en definitiva.

Foto remitida

 

  • Teresa López. Secretaria General de Podemos Alcalá de Henares.

Es de sobra conocido que cuando los tiempos se vuelven confusos no faltan quienes ven en tales circunstancias la ocasión propicia para obtener algún tipo de beneficio. La sabiduría popular (que es más docta que la académica en las lides de la vida) nos lo recuerda una y otra vez a través de afirmaciones que, en forma de aforismos o de humildes refranes, resumen la naturaleza de la condición humana y su relación con los tiempos en los que toca vivir.

Una buena muestra de la esencia del saber común, atendiendo a la complejidad de los tiempos, se resume a la perfección en el refrán que sentencia aquello de “A río revuelto, ganancia de pescadores”. A buen seguro quienes lean estas líneas habrán tenido más de una ocasión en la que poder comprobar la gran verdad que encierra esa frase, tan humilde como contundente.

Lo cierto es que si por algo se caracterizan algunas personas es por su capacidad de tener siempre lista la caña para llenar el cesto, por lo que pudiera suceder. Estos pescadores del oportunismo, que un día están en una orilla y al siguiente están en la otra (o que incluso dicen que inventan otras nuevas) sin mojarse ni pestañear, no tienen ningún problema en autoproclamarse y erigirse en lo que haga falta, porque para ellos sus fines justifican todos los medios. Y es que en realidad, quienes adoptan esta filosofía de vida siempre han tenido listos sus aparejos, sus cebos y sus cañas. Incluso antes de que nacieran los ríos, así de previsores son.

Desgraciadamente, en el ámbito de la política aún se pueden contar por cientos (o miles) a los pescadores oportunistas. La política forma parte de la vida y, consecuentemente, no es ajena a ningún fenómeno humano, ni a los buenos ni a los malos. Sin embargo, una vez identificados los unos y los otros, no hay lugar para las sorpresas, por más que algunos se empeñen en hacer creer, con malabares más o menos vistosos, o con conejos que salen de las chisteras de turno, que ellos son los más hábiles pescadores. Porque siempre van a estar empeñados en contarnos que son la caña (de pescar), que son el río, que son el agua y que son también los peces…Aunque lo que en realidad haya que hacer no tenga nada que ver con pescar.

Desde hace algunas semanas asistimos al espectáculo (sobre todo mediático) que se entretiene y se recrea, con avidez y fruición, en los últimos acontecimientos que afectan a Podemos. De repente (o tal vez no tanto) alguien dice sentir la necesidad de inventarse algo pretendidamente nuevo, MÁS importante, MÁS inteligente, MÁS alto o MÁS guapo, da igual, el caso es que sea (o al menos que se pueda vender) como MÁS, sin más. Más YO que el resto, en definitiva. Y es entonces cuando otros “YOES” que hasta ahora se ocultaban en el humilde “nosotras y nosotros” surgen como setas para seguir obedientemente la senda marcada por el gran YO. Apropiándose sin pudor de la pluralidad para disfrazar su singularidad. Y todo para intentar hacer crecer al YO supremo.

Y en medio de este panorama, bien acogido, jaleado y convenientemente amplificado por quienes son los más firmes defensores del statu quo que oprime a los débiles frente a los fuertes, que aplasta a los de abajo frente a los de arriba, las redes de los pescadores afloran en el horizonte. Y son muchas y muchos los que las sostienen.

Ante esta realidad es preciso dar un paso al frente, valiente, capaz de reivindicar las esencias que otros se empeñan en destruir o corromper. Es urgente, y también importante, hacer valer al original para distinguirlo de las copias. Defender la esencias de Podemos frente a quienes solo ven (y vieron) en ellas el trampolín perfecto desde que el que impulsarse y trepar. Protegerlas de los depredadores que abandonan la trinchera de la calle para subirse a la escalera de los despachos.

Necesitamos humildad y autocrítica, pero eso no es nada nuevo en Podemos. De hecho nunca hemos dejado de ejercitarlas.

Nuestra tarea principal es seguir apostando por la gente, por ellas y por ellos, por todas y por todos. Por eso no paramos. Seguimos creando, construyendo espacios amplios que suman, que atienden y que escuchan a todas las voces. Trabajando desde el diálogo y la participación. Apostando por la unidad con nuestras fuerzas hermanas y con toda la sociedad civil organizada. Levantando Unidas Podemos y abriendo sus brazos con compromiso y con lealtad hacia las vecinas y los vecinos. En Alcalá ya hemos visto hasta dónde son capaces de llegar y lo que han dado de sí algunas propuestas que se presentaban bajo el marchamo de un presunto cambio. Sus responsables deberán dar cuenta a la ciudadanía por sus hechos y las urnas dictarán sentencia. Y quizás también lo tengan que hacer en otros espacios menos amables, tal vez incluso con consecuencias penales.

Por eso es importante dejar bien claro que en Alcalá de Henares Podemos es Podemos, y nada más (ni menos).

Ante la confusión interesada que se crea con el baile de marcas de quienes se sirvieron de un sueño colectivo y de esperanza que se plasmó en el nombre de Podemos -y que ahora dicen ser MÁS- la ciudadanía debe saber quiénes somos y dónde estamos. Deben saber que sólo hay un Podemos y que, muy probablemente, esos que ahora se apuntan a ese MÁS reduccionista y personalista, son los que MENOS han hecho por Podemos en Alcalá.

Aunque, eso sí, habrá que reconocerles un mérito: el de haber hecho más daño al proyecto colectivo y de transformación social que representa Podemos. Más perjuicio que el que desde siempre han querido causarle los poderes fácticos, la derecha o los nostálgicos de un pasado abominable que pugna por recuperar el terreno perdido. Más menoscabo que el que siempre ha pretendido el IBEX 35 y más incluso que la oligarquía fascistoide que se resiste a dejar de dirigir con mano de hierro y sin piedad la vida de las españolas y los españoles.

Foto de Noel Viñas

Sabemos quiénes son nuestros verdaderos adversarios, qué proponen y los peligros de dar pasos hacia atrás. Sabemos que también hay otros pescadores oportunistas que quieren desdibujar a Podemos porque tienen miedo, mucho miedo a que la gente se sienta de verdad representada como nunca antes lo estuvo.

Temen que los de abajo suban arriba y que tengan derecho a soñar con un futuro mejor. Porque no quieren que el partido que ha sido capaz de promover medidas tan importantes como el mayor incremento del Salario Mínimo Interprofesional, en el marco de los presupuestos más sociales y progresistas de la historia de nuestra democracia, siga frente a ellos. No quieren que la alternativa que ha acabado con el bipartidismo en España siga abriendo y ampliando el horizonte político. Porque no están conformes con la expulsión del PP del gobierno. Y porque no quieren que las pensiones se actualicen al IPC o que se frenen las subidas abusivas del alquiler. Como tampoco toleran que se aumenten las ayudas a la dependencia o los permisos de maternidad y paternidad remunerados, iguales e intransferibles.

Y precisamente por todo ello vamos a seguir luchando, trabajando en un proyecto de unidad y en la creación de un programa electoral abierto a la participación de los diversos colectivos también en nuestra ciudad, con las vecinas y con los vecinos.

En mayo saldremos a ganar. Tenemos ante nosotras y nosotros la oportunidad de seguir adelante y de afianzar lo conseguido hasta ahora. Este periodo exige responsabilidad, unidad, audacia y altura de miras. Toca sumar a quienes compartan estos principios y provocar juntos el cambio que necesita nuestra ciudad y también la región. Hemos demostrado que somos capaces de hacer política poniendo en el centro los intereses de las personas, y si nos acompañan, tenemos el convencimiento de que lo lograremos, manteniendo la cabeza muy alta y gritando en las calles y las plazas la seña de identidad de Podemos como solo desde Podemos puede expresarse: ¡sí se puede!

 

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