Azaña, el pragmático que pedía paz

El historiador Álvarez Junco recuerda, en  las IX Jornadas de Manuel Azaña sobre el presidente de la República durante la Guerra Civil, su visión de la política alejada del populismo. Las jornadas, organizadas por la asociación civil Foro del Henares, comenzaron este miércoles con una conferencia del historiador José Álvarez Junco en el Paraninfo de la Universidad.

Foto de Ricardo Espinosa
  • Azaña pronunció el que probablemente sea el discurso más hondo y emotivo de un político español, el de las célebres tres pes: “Paz, piedad y perdón”.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

A media tarde del lunes, 18 de julio de 1938, el presidente de la República, Manuel Azaña, subió las escalinatas del Ayuntamiento de Barcelona, el día en que se cumplían dos años de la sublevación militar que provocó la Guerra Civil. Acompañado de las principales autoridades del país, ya que el Gobierno se había trasladado a Barcelona,

Han pasado 80 años de aquella hora y cinco minutos de prosa brillante, declamada con pasión y sin leer papel alguno. Un discurso que es uno de los ejes de las IX Jornadas sobre la vida y obra de Manuel Azaña, que se celebran hasta el 30 de noviembre en nuestra ciudad, donde nació el 10 de enero de 1880.

Álvarez Junco dividió su intervención, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, en dos partes. En la primera puso “en su contexto” a Azaña, en la España “del aislamiento intelectual de tres siglos”. Un país “inexistente en el orden internacional”. Él fue uno de los intelectuales de la Generación del 14 “que tomó conciencia de que había que cambiar esa situación, la de un país rural y analfabeto, para construir España como nación”.

Después, habló del hombre. Azaña era un “estudioso, trabajador, que se lanza a la política al final de la dictadura de Primo de Rivera y llega a la idea de que la monarquía es incompatible con la modernización del país”, pero su “único y gran instrumento político fueron sus discursos”. Azaña “reconoce la diversidad del país, defiende el Estatuto catalán, pero está en contra del concepto islámico de nación, del alarido”. Toda su acción política se caracteriza por “una visión pragmática, que le alejaba del utopismo, de la revolución y el populismo”. Con ello se refiere a que “lo que hace falta en España es crear instituciones y que el pueblo participe en ellas, que sean democráticas”. No obstante, subrayó que el presidente de la República era una personalidad compleja. “Tenía tanta superioridad intelectual, que le convertía en un mal político, se volvía arrogante. Y le aburría la tarea política, lo de dedicarse a un partido”.

Sin embargo, el Azaña que se escucha en el discurso del 18 de julio de 1938 es cercano, sencillo, directo, refrendado por un “aplauso final enorme”. Ello no ocultaba que mantenía “un considerable distanciamiento con Negrín, partidario de resistir”. El historiador apunta las reticencias que creó Azaña por las “extralimitaciones” de su cargo. “Tomó iniciativas para que Inglaterra o el Vaticano mediaran en el conflicto”.

Un defensor del Patrimonio Histórico

Foto de Pedro Enrique Andarelli

Las jornadas sobre la figura de Manuel Azaña se celebran desde 2010 y están promovidas por una asociación civil, Foro del Henares, apoyada en esta edición por el Ayuntamiento y la Universidad de Alcalá y la Fundación Largo Caballero. “Azaña tuvo una vida rica en acontecimientos en la historia de España y luego están los asuntos que él emprendió como novelista o investigador- Por ello, se le puede abordar desde distintos ámbitos”, dice Jesús Cañete Ochoa, coordinador de las jornadas.

Foto de archivo. ALCALÁ HOY

Este miércoles, 21 de noviembre, se celebrará un coloquio en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica, en la localidad complutense, sobre las publicaciones que la editorial Reino de Cordelia ha editado de Azaña, como La velada en Benicarló, o los ensayos literarios reunidos en El arma de las letras. El jueves, Vicente Alberto Serrano hablará del papel de Azaña en la defensa del patrimonio artístico e histórico. “Pronunció una conferencia en 1916 en el Ateneo de Madrid para mostrar la destrucción de ciudades como Reims y Verdún en la I Guerra Mundial”, añade Cañete; el domingo, 25, habrá un “paseo sentimental” por los lugares vinculados a Azaña en Alcalá y el viernes 30, se celebrará un coloquio con el historiador Santos Juliá a propósito de la reedición de su libro Vida y tiempo de Manuel Azaña (1880-1940).

 

 

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