El milagro de San Diego y su cuerpo incorrupto atraen a cientos de fieles

Un año más, centenares de alcalaínos desfilaron este martes 13 de noviembre ante la urna del santo milagroso para venerar el cuerpo incorrupto de San Diego de Alcalá, un fraile franciscano amante de los pobres y que le llevaba a tal extremo que hacía escasear la comida en el convento. Sorprendido por un superior afirmó que entre sus ropas sólo escondía flores y al exigirle enseñarlas aparecieron formando un ramo.

Foto de Noel Viñas
  • El Santo falleció en la ciudad complutense el 12 de noviembre de 1463, si bien su fiesta se fijó litúrgicamente  el día 13 de noviembre.
  • Crónica gráfica de Noel Viñas para ALCALÁ HOY

Como es tradición, cada 13 de noviembre Alcalá expone el cuerpo incorrupto de San Diego en la Catedral Magistral, donde reposan sus restos en una urna de plata del siglo XVII.  Fieles y devotos celebran esta peregrinación en suelo catedralicio en una emotiva jornada de fervor religioso y “alcalaíno”.

Por su capacidad intelectual, San Diego pudo haber sido un importante dirigente de la Orden de los Frailes Menores de la Observancia, es decir, de la orden fundada por San Francisco de Asís.  Sin embargo Fray Diego decidió tener el oficio más humilde del convento complutense de Santa María de Jesús.

Por otra parte, tal y como se viene haciendo todos los años, Cáritas  estuvo presente  durante toda la jornada con  una recogida de alimentos en la capilla de San Diego del templo catedralicio.

Misa del patrón de la Institución de Estudios Complutenses

La misa principal se celebró a las 19.30 horas y estuvo  presidida por obispo complutense, Juan Antonio Reig Pla, con asistencia de autoridades.  La misa fue cantada por la escolanía de la Magistral Catedral y, como todos los años, es  la misa oficial de la Institución de Estudios Complutenses que tiene a San Diego de Alcalá como su santo patrón.

El santo milagroso de los pobres y de las rosas

Alcalá, hasta casi finales del siglo pasado, ha sufrido numerosas inundaciones por los desbordamientos del arrollo Camarmilla y del río Henares. Y siempre que llueve con fuerza, ante el miedo, sus habitantes recuerdan las palabras de San Diego: “mientras yo este en Alcalá, Alcalá no se anegará”. Y es que San Vicente Ferrer profetizó en 1412 que Alcalá desaparecería bajo las aguas. Desde entonces el cuerpo de San Diego nunca ha salido de la ciudad.

Uno de los milagros que se atribuyen y que más se recuerdan de San Diego es el del príncipe Carlos “El Hechizado”. Allá por 1562, el hijo de Felipe II tropezó por las escaleras del Palacio Arzobispal, quedando gravemente herido. Ningún médico hallaba la solución y cuando parecía que iba a desembocar en un fatal desenlace, el duque de Alba recordó la fama de milagrero del santo y ordenó que lo sacasen del sepulcro y lo llevasen en procesión hasta la alcoba de don Carlos. Introdujeron el cadáver incorrupto de San Diego y, según cuentan, casi de inmediato empezó a recuperarse.

La urna de plata donde se encuentra el cuerpo incorrupto se abre a los fieles cada 13 de noviembre durante todo el día. Dicen que este santo bondadoso concede el deseo que se le pide, y creyentes o no creyentes, lo cierto es que cientos de personas se acercan para ver su cuerpo incorrupto.

Curiosidades

Las monjas concepcionistas del convento de Santa Úrsula, en la calle del mismo nombre, presumen de guardar la lápida de la tumba original de San Diego desde hace cinco siglos, y una mano, también “incorrupta”, como reliquia.

Una curiosidad sobre su gran fama: Lope de Vega le dedicó el soneto: “La verde yedra al tronco asida” y el drama “San Diego de Alcalá”.

 

 

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