Icónico oportunismo | Por Francisco Muñoz Romero

Entre el “nosotros convocaremos elecciones, sí. Cuanto antes, por supuesto” al “aspiro a agotar la legislatura y convocar elecciones en 2020” hay la misma distancia que la que va del “me presento para dar voz a los que no tienen voz, a los militantes de este partido” a la decisión de presentar una moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy sin contar con la opinión de nadie más que la de si mismo: 11 letras, 5 sílabas: oportunismo.

Foto del PSOE

 

  • Francisco Muñoz Romero, Profesor de Comunicación Institucional de la UCM

Sin faltar, por supuesto. Tener el don de la oportunidad, ser capaces de leer las situaciones correctamente y tomar las mejores las decisiones ad hoc es un mérito indiscutible. Todo ello además a partir de una buena construcción de Discurso (relato) y sin preocuparse demasiado con eso que llamamos Principios (coherencia): hace nada proclamaban “somos la izquierda” y ahora están “haciendo un país mejor” en el que los banqueros y banqueras españolas saludan y aprueban a los ministros de Sánchez y los hombres y mujeres de negro de la UE respiran tranquilos porque la ortodoxia económica está asegurada.

Este Socialismo Oportunista enlaza además con una corriente histórica del primer socialismo español (catalán) que allá por 1890 estaba más a la “derecha” del PSOE madrileño, demasiado obrerista y revolucionario a juicio de la pequeña burguesía barcelonesa y que de una u otra forma estuvo en los orígenes del actual PSC. Pero aquello era otra cosa y lo de ahora es lo de ahora.

Y lo de ahora es, de momento, pura dramaturgia y representación. En el mejor sentido de ambas expresiones. La política gestual es la que manda. Ministras, Astronautas, Refugiados, los restos de Franco, Eutanasia, Paternidad, Sanidad Universal, Manos, Gafas de sol, etc, etc… La verdad es que han supuesto una liberación de la pesada carga de la agenda y la odiosa prepotencia e insensibilidad que el gobierno censurado de Rajoy nos imponía cada día, de eso no cabe duda. Y tampoco que las señales enviadas se hacen desde una orientación política que invitan a la esperanza por el cambio de prioridades que suponen al poner de nuevo a las personas en el centro de la acción del gobierno. Pero cuidado que los eslóganes dan para lo que dan y los titulares se agotan en minutos. Las formas son el fondo y si tras las formas no hay fondo, habrá que llamarlo fraude. Así que vamos a ver cuando las nuevas realidades, las nuevas propuestas, los nuevos iconos de la nueva política se den la vuelta y empiecen a morder a sus promotores.

Porque llegará el momento. Es cuestión de tiempo que toda nueva propuesta original y políticamente diferenciadora tropiece con sus propias y lógicas contradicciones. Porque son asuntos muy polémicos, muy ideológicos que generan una profunda polarización de la sociedad y sobre todo, que construyen una “imagen de marca” y diferencian nítidamente la personalidad de un gobierno frente a todos sus adversarios pero también son muy fáciles de gestionar. Muy fáciles. Basta una declaración, una comparecencia, una entrevista… y ya está: ya están rodando los titulares, los telediarios, los tertulianos… Tendremos que esperar al siguiente paso a ver si hay consistencia o solo es una cuestión de “marketing”, porque hay temas que esperan debajo de la cama a que Sánchez apague la luz de su habitación: Cataluña, por ejemplo o Euskadi, la financiación autonómica, la reforma de la Constitución, la propia evolución del acogimiento de refugiados… ya veremos que pasa cuando llegue la hora de la Política y no haya más conejos en la chistera.

Personalmente creo que no sería sorprendente que dentro de un año, coincidiendo con las elecciones municipales y autonómicas, se convocaran también elecciones generales. Dice Sánchez que va a agotar la legislatura. Yo no lo creo. Si el presidente es coherente con su providencial oportunismo, las elecciones se convocarán cuando termine de marcar territorio. Cuando a él le convenga. Y no puede ser de otra forma. Como no ha habido elecciones, no hay Programa Electoral que cumplir. Sólo ha habido Discurso, así que con ese menor nivel de exigencia política se puede configurar una agenda de temas para ganar el corto plazo. Que ese es el objetivo: arrinconar a Podemos con la bandera programática de una izquierda real y que el tiempo vuelva a arrinconar a Ciudadanos, que depende más de cómo salga el PP de su Congreso que de las cosas que pueda hacer por si mismo.

Y en eso están. A ganar el Hoy. De todos los mecanismos de la comunicación política que banalizan la democracia y promueven el populismo irreflexivo, este gobierno los ha puesto en marcha todos: la espectacularización, las orientaciones demoscópicas de las decisiones, la campaña permanente, la simplificación de los contenidos, el peso de los asesores externos, el poco papel del Partido… en definitiva eso que los americanos llaman “Hype Politics” y que, por cierto es la preferida de Donald Trump. Y no, no estoy comparando a Sánchez con Trump. Ni se me ocurre. Sólo manifiesto la evidencia que sus equipos trabajan con las mismas herramientas y las mismas estrategias, exactamente las mismas, y que esas estrategias tienen un gran alcance y un alto rendimiento en el corto plazo a costa del sacrificio de la serenidad y profundidad de los debates políticos, que pasan a convertirse en intercambio de argumentos prefabricados y enlatados por los equipos de asesores. Y en este sentido está claro que Iván Redondo y su equipo no son lo mismo que Alastair Campbell y Peter Mandelson cuando construyeron el “Nuevo Laborismo”. En algún momento se darán cuenta que la verdadera comunicación no tiene nada que ver con el control de los medios de comunicación, ni tan siquiera de las redes sociales (que también son medios de comunicación); tiene que ver más con la acción y con la decisión. Y si la acción y la decisión está centrada en la fabricación de titulares… nos estamos metiendo en un poco virtuoso círculo onanista, en un desarrollo de realidades paralelas autocomplacientes y autojustificativas.

Habrá que esperar un poco más, pero este es el signo de los tiempos y en este tiempo parece que mandan los signos.

Francisco Muñoz Romero, Profesor de Comunicación Institucional de la UCM

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2 Comentarios

  1. Alberto Benegas Lynch (h) comenta que “La mayor parte de mis amigos que han abandonado el socialismo para abrazar el liberalismo confiesan que uno de sus autores favoritos era precisamente Antonio Gramsci puesto que sin bombas ni metralletas aconsejaba el recorrido cultural y educativo como el arma más potente para implementar el socialismo”.

  2. Ya no queda tiempo para cambiar nada, se podría haber votado a España 2000, a VOX, a DN, a Fuerza Nueva, al PADE… pero los españoles han decidido durante 40 años ser “modernos” y “progres”

    España está aquejada de una enfermedad terminal, sin cura

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