Nuevo gobierno | Por Antonio Campos

El nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sorprendido a la mayoría silenciosa de españoles rodeándose de un Consejo de Ministros integrado por personas preparadas, competentes, capaces, sensatas, de una izquierda moderada, que ha sido muy bien recibido por los mercados financieros y, sobre todo, por los españoles de bien.

Foto oficial del nuevo Gobierno de España presidido por Pedro Sánchez fuente Moncloa

 

 

Nos hemos equivocado quienes pensábamos que iba a someterse al peaje de las diferentes siglas políticas, antisistemas, nacionalistas, independentistas, corruptos del tres por ciento, proetarras, comunistas, masones, proclives al desmembramiento de España, parias y nuevos ricos de esa ultraizquierda que predica una cosa y hace otra, que le ayudaron a desbancar a Mariano Rajoy de la Moncloa.

Declaraciones como las de Arnaldo Otegi “que se imponga a Borrell como ministro de Exteriores, que hablaba de desinfectar Catalunya, y a Euskal Herría le pongan como ministro de Interior a Grande-Marlaska al que yo he conocido personalmente porque me ha metido dos veces en la cárcel”, reconfortan a los que nunca hemos matado a nadie ni pensamos hacerlo en el futuro.

Pablo Iglesias felicita a Pedro Sánchez por la victoria de la moción de censura. EFE

En cuanto a Podemos y a Pablo Iglesias, tampoco parece gustarles el nombramiento como Ministro de Interior del magistrado Grande Marlasca, que ha dicho que le ha sorprendido “para mal”, porque “parece más bien un ministro del PP” … “Alguien que estuvo a favor de condenar a miembros del 15-M, que secuestró portadas de ‘El Jueves’, desde luego no está en el espíritu del cambio”. Y pronostica un “calvario” para Pedro Sánchez, recordándole que “parece que ha tardado 24 horas en olvidar quién le ha hecho presidente del Gobierno” y le da una tregua de “mínima cortesía que durará una, dos o tres semanas” según desarrolle o no la agenda social acordada previamente entre ellos.

Pedro Sánchez ha tenido mucha valentía en formar un gobierno monocolor, que no ha sentado nada bien a Podemos, que rechaza asumir cargos intermedios auto descartándose para ello. El argumento es que, si el presidente del Gobierno “ha apostado” por un Ejecutivo “monocolor”, con figuras netamente socialistas y no dando ningún ministerio a Podemos, ahora tiene que ser coherente y seguir “hasta las últimas consecuencias”. Es decir, no llamando a miembros de Podemos para cargos de segundo nivel.

Todo el Gobierno, empezando por el presidente, en su toma de posesión, han prometido ser fiel al Rey y a la Constitución, en un acto laico como la propia Constitución indica que España es.

María Jesús Montero recibe la cartera de Cristóbal Montoro | EFE

De todos los Ministros nombrados (algún Ministro florero hay), no me fio nada de la nueva Ministra de Hacienda, médico de clase media-alta que odia a esa clase media-alta, a la que “fríe” a impuestos (el marginal en Andalucía es el más alto de España detrás del de Cataluña, y la región con más paro medio y relativo de Europa), que llegó a decir que la Comunidad Autónoma de Madrid era “como un paraíso fiscal”, mantiene patrimonio, donaciones y sucesiones, y ya veremos si no pone un impuesto mínimo para estos conceptos, que no puedan modificar a la baja en las diferentes Comunidades Autónomas, y subir el marginal del IRPF a partir de cierto nivel de ingresos. A cambio, tratará de implementar en toda España las subvenciones andaluzas bajo el nombre de rentas mínimas. Probablemente, la actitud más peligrosa para que crezca la economía.

Meritxell Batet jura su cargo como ministra de Política Territorial y Función Pública del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez en presencia del rey Felipe VI. Reuters

Pero la que no me gusta nada, pero nada-nada, es la Ministra de Política Territorial, de quien la que fue lideresa de UPyD, Rosa Díez, ha escrito: “La nueva ministra Batet, responsable de “el problema catalán” fue multada por el PSOE por votar con los separatistas a favor del derecho a decidir, contra una moción de UPyD que yo defendí. Nunca ha manifestado arrepentimiento sino ratificación”.

En diciembre pasado, en el Club Internacional de Prensa, y ante periodistas, manifestó que no le gustaba que hubiese independentistas en prisión. “No es bueno”, si lo que se pretende es “acabar con el problema político” en Cataluña.

En su toma de posesión ha prometido que uno de sus objetivos será “recuperar la palabra” con todas las comunidades, especialmente con Cataluña, y “escuchar, dialogar y consensuar”. Y la primera decisión tomada por el Consejo de Ministros en su sesión del viernes pasado, ha sido levantar la supervisión financiera de la Generalitat de Cataluña vinculada al artículo 155 aplicado a dicha Comunidad Autónoma. Pues ya sabemos para qué van a servir los impuestos del carpintero de Villarrobledo, del empleado de Salamanca, del funcionario de Huelva, del sastre de Burgos y del farmacéutico de Alcalá de Henares, para costear sus deseos de independencia, para endeudar aún más a un estado fallido en quiebra y para que el FLA (de todos los españoles) les financien sus embajadas, sus viajes a Bruselas, las subvenciones a los inmigrantes que no trabajan ni piensan trabajar nunca, sus mayores sueldos a los Mossos, sus urnas ilegales, y otros conceptos que no es prudente detallar aquí.

Es más, pretende hacer una reforma urgente de la Constitución y cambios legislativos para incluir “partes del Estatut” que fueron declaradas inconstitucionales por el Tribunal Constitucional. “El derecho de autodeterminación” ya no solo es problema catalán, sino que se ha extendido al País Vasco; normal, si el pinche del pastelero se hincha a pasteles y el maestro pastelero no le dice nada, e incluso le sube el sueldo, come hasta reventar.

Por eso, muchos de la vieja guardia socialista no se fían de lo que pueda pasar con el PSC y el Gobierno Sánchez en Cataluña. El exministro socialista de Justicia e Interior y actual Magistrado de la Audiencia de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, ha dicho que “ve inevitable un nuevo 155 en Cataluña más amplio y largo”, “que el problema del separatismo solo lo arreglan los jueces y la Guardia Civil” y que “hay un riesgo real de confrontación social”, pues los independentistas catalanes, en boca de la consellera de Presidencia de Cataluña Elsa Artadi, ha dicho: “la autodeterminación es innegociable” …/… “Si no se puede negociar con el Estado habremos de conseguir la independencia siguiendo nuestro camino. No podemos decirle a la ciudadanía que ya no tiene el derecho de autodeterminación”. Y un tal Enric Gregori Alonso, vicepresidente del PDeCAT en Sant Andreu de la Barca, ha afirmado en Facebook que “la vía pacífica tiene limitaciones, y si queremos algo tenemos que estar dispuestos a matar o dar la vida por el país.”

Quim Torra ha repetido hasta la saciedad que no está dispuesto a ceder ni un milímetro en sus aspiraciones rupturistas: el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez debe incluir la independencia de Cataluña, además de pretender activar de nuevo las leyes de desconexión suspendidas por el Tribunal Constitucional. Entonces, ¿qué sería, diálogo o imposición independentista, al parecer, la única democracia catalana, impuesta, eso sí, a más de la mitad del resto de catalanes?

Lo que no tengo claro es si la actuación de estas nuevas Ministras corresponde a propia iniciativa o cuentan con la aprobación de su jefe, en cuyo caso serían colaboradoras necesarias para que Pedro Sánchez fuese el Largo Caballero del siglo XXI y el nuevo gobierno, como lo ha denominado mi amigo y compañero Max Ebstein, una bomba de relojería.

Margarita Robles, ministra de Defensa EFE

Otra mujer de máxima relevancia en este Gobierno es la nueva Ministra de Defensa y jefa suprema del CNI, Margarita Robles, que no sé si va a tener “mano de hierro en guante de seda”, que dio preferencia a su imagen televisiva el día de su nombramiento en detrimento de despachar con las más altas autoridades militares ahora a sus órdenes, que son los que tienen las armas, y dudo de su actuación si se tomara la calle por parte de los que esperaban algo y no han obtenido nada, o tuvieran que intervenir las FSE en las pretensiones independentistas vascas y catalanas.

Muy bien en cambio cuando ha dicho que ocupa “un Ministerio de Estado, donde no puede haber posicionamientos partidistas”, recordado la misión que la Constitución encomienda a las Fuerzas Armadas y en esa defensa de la unidad ha destacado: “Con la Constitución, todo: diálogo y tolerancia. Fuera de ella, nada”, en un claro aviso al nuevo Gobierno de la Generalitat y a su propio partido.

Confío en la mesura del nuevo Gobierno al que, en caso extremo, espero cuente con el Partido Popular y Ciudadanos como estadistas, felicito a Pedro Sánchez por la elección de personas realizada, y le deseo el mayor de los éxitos en su cometido, siempre que ese no sea deshacer España, anhelando gobierne para todos, en la unidad, la paz, la igualdad y la democracia como bien constitucional de todos los españoles, sin distinción de sexo, raza o autonomía.

Antonio Campos . El blog de Campos

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