Buscando a los afines

En este artículo, nuestro colaborador reflesiona sobre la situación política tras las Elecciones Generales de junio : "Siempre he creído que en la política es posible colaborar y competir al mismo tiempo. Y en el panorama surgido de las elecciones del 26-J creo que lo mejor para los intereses generales de los españoles sería una cierta colaboración entre populares y socialistas. Colaboración que debería ir más allá de un simple acuerdo esporádico para permitir la formación de un gobierno en minoría... ".

Buscando a los afines. Artículo de Santiago Lopez Legarda en Alcalá Hoy.

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaino que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Siempre he creído que en la política es posible colaborar y competir al mismo tiempo. Y en el panorama surgido de las elecciones del 26-J creo que lo mejor para los intereses generales de los españoles sería una cierta colaboración entre populares y socialistas. Colaboración que debería ir más allá de un simple acuerdo esporádico para permitir la formación de un gobierno en minoría.

Cuestiones como la reforma constitucional ( y qué alcance debería tener ésta) el pacto por la educación, la financiación de la sanidad y las pensiones, los problemas territoriales, la legislación laboral y la lucha contra la corrupción deberían ser abordadas contando con el acuerdo o consenso de las dos principales fuerzas políticas españolas.  Y luego vendrían los problemas presupuestarios, la estructura de los impuestos y el gasto público, el control del déficit, que habrían de ser negociados cada año en el parlamento para que la legislatura dure los cuatro años previstos en la ley y no nos veamos inmersos en una inestabilidad permanente.

Las primeras declaraciones emitidas por los dirigentes socialistas no invitan al optimismo, aunque es comprensible que no quieran enseñar sus cartas y prefieran ver a Mariano Rajoy sudando alguna vez la camiseta para ganarse los apoyos necesarios. El primer consejo que le dieron los portavoces socialistas al líder popular es que fuera a buscar esos apoyos “entre sus afines ideológicos”. Dicho en el idioma que le valió el Nobel de literatura a Camilo José Cela, los líderes socialistas mandaron a Rajoy a tomar por retambufa cuándo el ganador de las elecciones sugirió que lo mejor era un gobierno de coalición encabezado por él mismo.

Aseguran los líderes socialistas que ellos son la alternativa al PP, la oposición pura y dura, y que hay “muchas opciones” posibles para que el líder del Partido Popular logre la investidura. Ahora bien, los números desmienten esta afirmación palmariamente: si los socialistas, después de su Comité Federal de este sábado, siguieran encastillados en su “no es no”, sólo hay  dos opciones posibles: nuevas elecciones o que los socialistas intenten formar una mayoría con Unidos Podemos más los nacionalistas vascos y catalanes. Rajoy con el apoyo de Ciudadanos no consigue dicha mayoría y, en el caso impensable de que buscara el acuerdo con los nacionalistas, perdería el respaldo del partido de Albert Rivera.

La pregunta que cabe hacerse es si los socialistas creen en serio que la estabilidad parlamentaria y el gobierno de España pueden sustentarse en la hora actual en partidos independentistas como ERC o CDC. Si lo creen, deberían tener el coraje de intentarlo, atendiendo a las sugerencias que les llegan desde Unidos Podemos. Si no lo creen, tenemos que llegar a la conclusión de que su consejo a Rajoy para que busque apoyos en las fuerzas nacionalistas es un ejercicio de mala fe imperdonable.

El PSOE ha prestado grandes servicios a la sociedad española y tiene muchas posibilidades de volver a ser la primera fuerza política de nuestro país. Es solo una cuestión de tiempo y quizás también de encontrar un liderazgo que acierte con la tecla adecuada, como acertó Iglesias hace un par de años en su meteórica ascensión hacia el estrellato. Pero tienen que demostrar que son capaces de poner los intereses generales por encima de los intereses partidistas. Y con su actitud actual corren el riesgo de que muchos ciudadanos ( los que tienen que llevarles de nuevo a La Moncloa ) les vean no como una fuerza fiable y alternativa al PP, sino como una especie de partido antisistema que, cual perro del hortelano, ni come ni deja comer. Y lo peor de todo: una actitud obstruccionista o de bloqueo por parte del PSOE sienta el más nefasto de los precedentes. Porque la política de Estado en la España actual ( con un parlamento fragmentado y sin partidos bisagras con los que sea fácil formar mayorías) precisa el entendimiento de fondo entre los dos principales partidos. Sin ese entendimiento, iremos hacia una inestabilidad crónica de la que  no cabe esperar nada bueno.

Santiago López Legarda . Periodista ( prejubilado de Radio Nacional de España)

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