Primero vinieron a por los homosexuales…

Primero vinieron a por los homosexuales… En Estados Unidos, la tierra de la libertad para los mercaderes de armas, 50 personas han sido asesinadas a balazos mientras celebraban una fiesta en un local gay. Los sembradores de odio estarán contentos. Aquellos que instrumentalizan la religión como arma arrojadiza contra los diferentes, aquellos que envenenan el concepto de nación para convertirlo en una jaula de pensamiento encorsetado. Sí, estarán contentos, porque a ellos señalo por arrojar la simiente del odio, sea cual sea el templo o ideología tras la que se parapeten. ../ David Cobo, Coportavoz de Izquierda Unida Alcalá, reflexiona en este artículo sobre la terrible matanza de Orlando ( Florida ) ...

En Estados Unidos, la tierra de la libertad para los mercaderes de armas, 50 personas han sido asesinadas a balazos mientras celebraban una fiesta en un local gay.

Los sembradores de odio estarán contentos. Aquellos que instrumentalizan la religión como arma arrojadiza contra los diferentes, aquellos que envenenan el concepto de nación para convertirlo en una jaula de pensamiento encorsetado. Sí, estarán contentos, porque a ellos señalo por arrojar la simiente del odio, sea cual sea el templo o ideología tras la que se parapeten.

La homofobia, el racismo, el sexismo, la xenofobia y cualquier forma de discriminación, son diferentes ramas que comparten el mismo tronco y raíz. Son posicionamientos alimentados por la ignorancia, por el rechazo a lo que no se conoce o entiende, y sirven a un mismo fin, el generar artificiales divisiones entre la población.

El poder, ostentado por la clase social poseedora de los medios de producción y el capital, siempre ha tratado, desde su hegemonía sociocultural y religiosa, el generar elementos de división y fractura en la mayoría social. Siempre ha tratado de crear entre la población diferentes niveles de derechos y categorías, para así tenernos divididos y enfrentados entre nosotros, para evitar que se pueda producir la necesaria unidad que les pueda hacer perder sus privilegios. Es por ello por lo que históricamente tratan de generar fractura, enfrentamiento, diferencias y discriminación en lo que a derechos se refiere entre los diferentes colectivos: hombres y mujeres, jóvenes y mayores, nativos y migrantes, heterosexuales y LGTB, por el color de la piel, por la religión, por tener alguna diversidad… Para finalmente generar pensamiento único. Una única  forma aceptable de pensar, sentir, amar, orar, vivir.

La discriminación no puede ser contestada con indiferencia. La indiferencia es una silenciosa forma de cobardía que nos hace cómplices de la injusticia. Ser indiferentes ante la injusticia nos despoja de los mejores atributos del ser humano. La indiferencia no es vida, es la no vida. Decir que los indiferentes están vivos es una concesión al optimismo.

Una sociedad indiferente ante la barbarie, es una sociedad condenada. Una sociedad que baja la persiana ante el ruido del desahucio que se perpetra en su portal, que sube el volumen del televisor para acallar los llantos de la maltratada al otro lado del tabique, que maldice al trabajador que se pone en huelga para defender el pan de los suyos, es una sociedad moribunda y sumisa que cose su propia mortaja.

Una sociedad viva no puede seguir aplicándose bronceador mientras los migrantes llegan a las playas flotando bocabajo. Ni puede ser indiferente a los refugiados. Una familia de refugiados es una familia abrazada bajo el bombardeo, ya sea en un refugio de Londres, en un sótano de Hamburgo o en el metro de Madrid. Una familia que, como en Gaza, decide pasar el bombardeo en una misma habitación, para que la muerte se lleve a todos o a ninguno. Una familia atenazada por el terror de la guerra, ya sean de Dresde, Hiroshima, Barcelona, Belgrado, Bagdad o Alcalá de Henares, que también nuestra ciudad sufrió bombardeos.

En 1964 una mujer española escribió una carta a un famoso revolucionario argentino, en la cual decía que ella había estado investigando, que ella había indagado, y que creía en la posibilidad de que ella y él fueran familia lejana. El revolucionario le contestó en otra carta, diciéndola que desconocía si era posible que realmente fueran familia, pero que si ella era capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, en ese caso ambos, ella y él, eran compañeros. Y eso es lo más importante.

Creo firmemente en que la lacra de la discriminación es derrotable a golpes de cultura y conocimiento. Potenciando el compañerismo, la solidaridad, la empatía y la capacidad de indignación colectiva ante los sembradores de odio, por altas que sean sus poltronas, sagrados sus púlpitos y potentes sus altavoces para propagar la apología del odio a lo diferente. Será vencido el terror que propagan. Será superado su escuálido discurso. No habrá olvido y, en cuanto al perdón, qué sus dioses les perdonen.

David Cobo . Coportavoz de Izquierda Unida Alcalá

publicidad
B-media-mark-black
B- Navidad-2017-MS
Suscríbete a ALCALÁ HOY / Si te ha interesado esta información, suscríbete a ALCALÁ HOY y recibe en tu correo electrónico nuestras últimas noticias

Comenta desde tu cuenta de Facebook

Compartir

Comentar