Francisca de Pedraza, una alcalaina frente al mundo

La Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá de Henares, organiza la conferencia sobre FRANCISCA DE PEDRAZA, la mujer que consiguió la primera sentencia condenatoria por violencia de género en 1624. Tendrá lugar en la Biblioteca Pública Cardenal Cisneros y será impartida por los profesores universitarios Ignacio Ruíz Rodríguez, descubridor de la sentencia, y por Fernando Bermejo Batanero . Conoceremos la historia de la primera mujer que denunció violencia de género con sentencia condenatoria al maltratador (1624) y fue nuestra vecina de Alcalá “Francisca de Pedraza”.

Francisca de Pedraza
Francisca de Pedraza fue la primera mujer en España que se enfrentó a dos Tribunales para denunciar los malos tratos de su marido y, en consecuencia, obtener su divorcio.

  • El martes 31 de Mayo a las 18 horas los autores del libro “Una alcalaína frente al mundo. El divorcio de Francisca de Pedraza” Fernando Bermejo e Ignacio Ruiz  relatarán la historia y la relevancia jurídica de la misma.
  • Los datos que se conocen de ella se refieren a los documentos de sus pleitos en las diferentes Justicias, la lucha incansable por ser oída hace posible que “rescatemos su figura y la ensalcemos en el lugar que corresponde”.

Ignacio Ruiz ha escrito la historia del divorcio de Francisca de Pedraza.

 

La conferencia  la darán  Ignacio Ruíz Rodríguez, Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones, en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, España) y director de la Cátedra Universitaria España-Israel. y Fernando Bermejo Batanero , Doctor cum laude de la Universidad de Alcalá en 2008  profesor de Historia del Derecho y las Instituciones en Universidad Rey Juan Carlos (Madrid, España), miembro científico de la Cátedra Universitaria España-Israel. Ambos autores dirigen los Cursos de Verano “Villa de Trillo”.

Fernando Bermejo nos comentó: “La historia apareció por casualidad mientras Ignacio investigaba, cuando encontró esta sentencia de 1624 entendimos que era un documento de excepcional relevancia”. Destaca el autor cómo “hay que encajar la historia en su contexto histórico donde era imposible una sentencia de estas características. Fue posible una sentencia condenatoria por malos tratos en 1624 en nuestra ciudad Alcalá de Henares por la existencia de la justicia universitaria. El Rector de la Universidad, D. Álvaro de Ayala  no sólo atendió el pleito sino que además marcará un hito dorado en nuestro Siglo de Oro porque condena al maltratador. No sabemos el origen de Francisca, ni el antes, ni el después”.

Para La Asociación de Mujeres Progresistas: ”Esta historia nos hace admirar la valentía, fuerza y coraje de Francisca de Pedraza y engrandece la Historia de nuestra ciudad vinculada a la  historia de la Universidad, que dictará la sentencia condenatoria. Su lucha queda reflejada en los documentos y la convierte en pionera, después de pleitear sin éxito en la justicia ordinaria y en la eclesiástica”.

Una isla mínima en un océano de desigualdad

Francisca de Pedraza presentó el 28 de julio de 1620 ante el canónigo de la Colegial de la villa de Alcalá la primera demanda de divorcio por la violencia y las humillaciones de su marido contra ella; no era un divorcio como se entiende hoy en día, más bien era la posibilidad de poder tener un domicilio distinto al de su marido, donde no sufriera diariamente su brutalidad. Esa primera demanda, en la que los testigos confirmaron la existencia del maltrato, tuvo sentencia el 16 de septiembre de 1620 y en ella se determinaba pedir a Jerónimo Jaras, marido de Francisca, “que de aquí adelante trate bien y amorosamente” a su mujer.

Tras continuar la violencia, Francisca interponía el 6 de julio de 1622 una nueva demanda de divorcio ante la corte arzobispal y volvía a repetirse la ratificación por parte de multitud de testigos del sufrimiento y peligro que para la vida de Francisca representaba la convivencia con su marido; el vicario general dictaminó el 13 de octubre del mismo año una amonestación contra Jerónimo Jaras para que “de aquí en adelante trate a la dicha su mujer con mucho amor […] y no le haga semejantes malos tratamientos”.

A pesar de este segundo revés, que le suponía casi una condena a muerte y a pesar de haber enfermado gravemente, Francisca de Pedraza continuó luchando. E incluso después de nuevos pronunciamientos de las autoridades que le obligaban a hacer “vida maridable”, Francisca acudió a una de las más altas instancias, el nuncio del Papa ante los reinos de España, que autorizó llevar el caso ante la Audiencia Escolástica de la Universidad de Alcalá de Henares.

Habían pasado diez años de maltrato continuado y correspondió resolver al afamado jurista Don Álvaro de Ayala, primer colegial con los grados de licenciado en Derecho Canónico y Civil. La sentencia fue clara, diáfana y novedosa: quedaron revocadas las resoluciones anteriores, se permitió la separación, se dictaminó que Jerónimo Jaras devolviera la dote entregada en el matrimonio y se concedió una precursora orden de alejamiento para que no inquietara a esta heroína accidental.

La sentencia religiosa con la que Francisca no se conformó.
La sentencia religiosa con la que Francisca no se conformó.

 

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