Carta abierta del Grupo en Defensa del Patrimonio al Ayuntamiento de Alcalá

Aseguran que los años anteriores "han sido aciagos para el patrimonio" y piden al nuevo gobierno municipal que "no nos defrauden".

A través de esta carta abierta deseamos exponer algunas de nuestras preocupaciones más acuciantes, con la esperanza de hacerlas suyas. No están todas, por no hacer excesivamente luenga la tarea. Pero las aquí propuestas consideramos que son factibles, realistas y que se pueden abordar con un presupuesto moderado, en breve plazo de tiempo

” Señores alcalde y concejales:

Como vecinos de Alcalá, aprovechamos su reciente llegada al gobierno municipal para dirigirnos a ustedes y plantearles, con todo respeto, algunas inquietudes que según creemos nos afectan a todos. Desde nuestra perspectiva, estos años pasados han sido aciagos para el patrimonio histórico alcalaíno, cuajados de pérdidas y desidia. Hemos visto cómo se perdían edificios o yacimientos, sin que casi nadie hiciera nada por evitarlo. En ocasiones, ha sido incluso el propio Ayuntamiento el promotor o consentidor necesario en esas pérdidas. Ahora, con otro equipo de gobierno, podemos estar ante un tiempo de cambio. Tenemos la esperanza de encontrar en ustedes a personas capaces de acciones decididas y eficaces, en lugar de mirar hacia otro lado o dar excusas, como ha ocurrido hasta ahora. ¿Será posible? De ustedes depende; por favor, no nos defrauden.

El Grupo en Defensa del Patrimonio Complutense es ajeno a colores políticos. Desconocemos cuál será la sensibilidad del nuevo equipo municipal ante el patrimonio histórico de la ciudad. Como muchos alcalaínos, nos preocupa la situación actual. Lo que vemos no nos gusta; nos causa honda preocupación. Es el resultado de años de dejadez, de sucesivos ayuntamientos que han pasado por el patrimonio de puntilla.

A través de esta carta abierta deseamos exponer algunas de nuestras preocupaciones más acuciantes, con la esperanza de hacerlas suyas. No están todas, por no hacer excesivamente luenga la tarea. Pero las aquí propuestas consideramos que son factibles, realistas y que se pueden abordar con un presupuesto moderado, en breve plazo de tiempo.

Molinos fluviales. El de La Esgaravita (s. XVI) fue tristemente demolido con la anuencia del Ayuntamiento de Bartolomé González, aunque restan en el solar algunos vestigios. Los otros tres (Colegio, Zulema y Armas) están en avanzado estado de abandono. Urge cubrir aguas, techarles con alguna estructura temporal, así como cerrar huecos; impedir el paso a su interior. Consolidar sus ajados muros, en espera de tiempos mejores. A cada día que pasa avanza la ruina. Esto es asequible, de presupuesto moderado y preservaría lo que queda en pie. De quién sean propiedad no es excusa.

Polvorín militar de la cuesta del Zulema (1938). Ha sido recientemente sepultado bajo toneladas de tierra y escombros, por la ampliación del vertedero y por el desinterés de la anterior corporación municipal. Quizá intentaban tapar algo que les era incómodo. Urge su recuperación y protección (no está catalogado, aunque la Ley lo protege de manera genérica, como vestigio de la Guerra Civil). Las mismas máquinas que lo sepultaron pueden sacarlo de nuevo a la luz. Con poco coste, incluso se podría musealizar: instalar alguna exposición temporal con paneles que hablen de su construcción en plena guerra, su uso y la explosión de 1947; o que informen sobre los valores del vecino Parque de los Cerros.

La Galera (1883). Sobresaliente ejemplo de arquitectura penitenciaria, llegó a ser la prisión central femenina de España. Es propiedad de la Universidad de Alcalá, que la mantiene en el más absoluto de los abandonos. Su techumbre pierde metros a cada año que pasa; no es una exageración, sino un hecho comprobable. El edificio camina hacia el colapso. Urge cubrir aguas con alguna estructura que evite la acción de los elementos; consolidar sus muros, antes de que ya no haya remedio.

Fachada del Colegio Máximo de Jesuitas (s. XVII). Esta actuación es sencilla y muy poco costosa. Hace unos años se taladraron varios sillares, para instalar la iluminación festiva. Con esa actuación se infringió la legislación sobre patrimonio, sin que nadie se haya hecho responsable. No solo urge retirar esos anclajes, sino tapar adecuadamente los orificios. De paso, convendría retirar el cableado colgante del frustrado sistema antipalomas, que tanto afea al monumento, así como la palomina. Con poco coste, se pueden revertir estos dislates.

Complejo rural de Espinillos (s/f). Esta antigua finca rústica, centro de ganadería, una venta cuyo rastro se pierde en la historia, está situada a las afueras de Alcalá, en terrenos propiedad de la Comunidad de Madrid, junto a una vieja carretera fuera de uso. Es objeto de continuos actos de vandalismo, de expolio con oscuras connivencias. Urge su protección (quizá con un vallado) y la vigilancia que le prestaría incluir el sitio en las rutinas de la policía. Que su historia esté poco documentada, hace que sea menospreciado.

Yacimientos arqueológicos de La Esgaravita y La Magdalena (cronologías calcolítica y romana). Estamos convencidos de que se pueden revertir los acuerdos nefastos que se hayan podido tomar en el pasado. Los restos encontrados en ambas localizaciones justifican un fin más digno que la especulación y la construcción, lo que destruiría para siempre esos restos, apenas estudiados. ¿De veras no podemos evitarlo? ¿Cómo podremos justificar a nuestros descendientes que fuimos partícipes en la destrucción de su legado? Urge paralizar en lo posible, o modificar, estas actuaciones que arrasan yacimientos de tanto valor.

Antigua fábrica de hielo Gallo (pos. s. XVI). Situada en una casona solariega venida a menos, vinculada a la Universidad cisneriana desde sus orígenes. Este edificio necesita una vigilancia extrema por parte del Ayuntamiento, para exigir de la propiedad que ponga los medios necesarios y evite su ruina. También para supervisar las proyectadas obras, que deben respetar y no alterar el edificio original, recuperándolo en sus trazas, materiales de construcción y en su apariencia, tanto externa como interna. No se debería perpetuar esta fiebre ‘fachadista’ que ha llenado el centro de cascarones con apariencia histórica, pero contenidos modernos carentes de valor alguno.

Anterior colegio el ‘Porvenir de la Infancia’ (pos. ss. XVI-XVII). Esta antigua casona poseía hasta hace poco un hermoso patio de columnas de granito y zapatas de piedra labrada. Es una pieza irreemplazable del patrimonio civil complutense. Cayó en manos de una empresa alcalaína tristemente famosa por su maltrato del patrimonio. Tras presuntamente facilitar la ruina, lleva años en situación de abandono. Urge utilizar las herramientas legales al alcance del Ayuntamiento para obligar a los propietarios a rehabilitar el inmueble; en su defecto, iniciar la expropiación.

Al igual que estas, hay otras casonas que requieren de la máxima atención y aplicación de la normativa. No nos olvidamos de Bodegas Criado, actualmente en obras. Tampoco de tantas otras edificaciones del casco histórico que, pese a la normativa que obliga a utilizar revocos respetuosos con la fábrica original, siguen abusando del cemento. Tradicionalmente se cierran los ojos o se mira hacia otro lado, con estas y otras infracciones.

De igual manera, creemos que sería muy necesaria la ampliación del Servicio de Patrimonio Histórico. Cuenta con buenos profesionales, pero muy pocos medios. De poco sirve tener una normativa estricta en la preservación del patrimonio, si no se efectúa la necesaria labor de vigilancia y correcciones oportunas; acompañadas de sanción, cuando proceda, así como la obligación de revertir las obras no autorizadas. Creemos que debe ponerse fin a la política de hechos consumados. También consideramos imprescindible actualizar el Catálogo de edificios protegidos; está obsoleto y resulta incompleto.

Desde el Grupo somos plenamente conscientes de los escasos medios de que dispone el Ayuntamiento. La nueva Corporación Municipal se encuentra con las arcas vacías, una deuda galopante y muchas tareas pendientes. Por eso tan solo proponemos, en principio, algunas actuaciones de urgencia y coste moderado. Para empezar.

¿Cómo afrontarlo? Se nos ocurren algunas ideas: Se puede buscar el concurso de empresas de Alcalá que deseen invertir en protección del patrimonio, a cambio de ver su nombre vinculado a su labor de patronazgo. Se puede involucrar a la Universidad de Alcalá, o a otras universidades con implantación nacional (p. e., UNED), que cuentan desde hace años con programas de voluntariado, campañas de actuaciones arqueológicas o similares. También se puede recurrir a la ciudadanía. Algunas de las tareas de desbroce, limpieza, etc., pueden ser atendidas por voluntarios coordinados por el Ayuntamiento; esta opción ha dado buenos resultados en otros lugares, vinculando a los vecinos con la protección de su patrimonio.

En definitiva, creemos que habría que mover todos los hilos disponibles para que Alcalá no siga perdiendo historia. No nos podemos permitir ese lujo. Si ahora no hay medios para acometer recuperaciones más ambiciosas, al menos, mientras llegan esos tiempos mejores, protejamos lo que está en riesgo de desaparición. Evitemos que vaya a más.

Esperando reciban esta carta con corazones receptivos y la tomen en consideración. ”

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