Magnífica Rehabilitación de un importante vestigio histórico

"Corrían los últimos días de febrero de 2014, cuando me encontré con que se habían instalado andamios en el edificio que desde 1846 albergó la histórica confitería y pastelería Salinas. Uno o dos días después, comprobé que ya se había desprendido una buena parte del revoco del piso superior en el cuerpo central del inmueble, surgiendo la gran sorpresa. Había quedado al descubierto lo que indiscutiblemente era la galería volada de la tercera planta de una de las casas que conformaban el inmueble. No tardó en confirmarse que no eran dos, sino tres, las casas originales ... "

moltoweb

 

  • Manuel Vicente Sánchez Moltó es Cronista Oficial de Alcalá de Henares

 

La casa tras la eliminación del revoco. 7 marzo 2014. Foto: V. Sánchez Moltó,

Corrían los últimos días de febrero de 2014, cuando me encontré con que se habían instalado andamios en el edificio que desde 1846 albergó la histórica confitería y pastelería Salinas. Durante muchos años había fijado mi atención en este inmueble, o más exactamente inmuebles, ya que la diferente altura de sus cubiertas me había convencido de que al menos se trataba de dos casas distintas que, en algún momento a finales del siglo XIX, se habían unido y a las que se había dado un tratamiento uniforme en sus fachadas mediante un revoco a la cal.

Como viene siendo habitual en la mayor parte de las rehabilitaciones del conjunto histórico estaba casi seguro de que la fachada acabaría de nuevo revocada. Pero albergaba la lejana esperanza de que si la fábrica primitiva se encontraba en buen estado se hiciese una excepción, librándose del eclecticismo que Martín Pastells impuso hace más de un siglo.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

Uno de los temas de mis investigaciones ha sido las transformaciones arquitectónicas y urbanas operadas durante el siglo XIX y principios del XX, que modificaron sustancialmente la imagen de la ciudad. Muchas de las casas, sobre todo de la calle Mayor y de las plazas del Mercado (hoy de Cervantes) y de la Picota (o de Abajo) presentaban galerías voladas abiertas con sus pies derechos, zapatas y balaustradas de madera, que a partir del siglo XVII se fueron cerrando. Ya en el siglo XIX las normativas municipales impusieron su demolición, así como la de los “portales de aire” (soportales), que sólo se permitieron en las vías anteriormente mencionadas. En esos tiempos desaparecieron la práctica totalidad de las galerías voladas. Hasta la década de los años noventa del pasado siglo, se conservaba una casa en la calle Mayor que aún mantenía esta galería, sobre la que en su momento el cronista José García Saldaña llamó la atención. De poco sirvió, ya que lamentablemente fue demolida con alevosía por la propiedad. Estaba convencido este había sido el último vestigio.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

Pero uno o dos días después, comprobé que ya se había desprendido una buena parte del revoco del piso superior en el cuerpo central del inmueble, surgiendo la gran sorpresa. Había quedado al descubierto lo que indiscutiblemente era la galería volada de la tercera planta de una de las casas que conformaban el inmueble. De forma inmediata me puse en contacto con uno de los técnicos municipales para advertirle de la importancia que, desde mi punto de vista, presentaba ese descubrimiento y que intuía que podía haber nuevas sorpresas. Me tranquilizó comprobar que se iba a hacer un estricto seguimiento de la obra. En los días posteriores seguí de cerca el avance de la obra. No tardó en confirmarse que no eran dos, sino tres, las casas originales, pero no quedaron aquí los descubrimientos. La segunda planta de la casa central también presentaba una galería volada y en la primera planta apareció un cerramiento en fachada de adobe en un magnífico estado de conservación. Las dos casas laterales también presentaban lo que habían sido galerías abiertas, en las que se conservaban los pies derechos de madera en un excelente estado.

Los descubrimientos superaron ampliamente mis iniciales apreciaciones y me pareció que había que llamar la atención públicamente sobre el hallazgo y el 13 de marzo publiqué un artículo en el extinto “Diario de Alcalá”. Bajo el título “Excepcional descubrimiento en la Plaza de Cervantes”, expliqué que era el más importante hallazgo que se había registrado en las últimas décadas en Alcalá, en lo que a arquitectura civil se refiere. Entre otras razones porque ponía en evidencia que también existieron en nuestra gran plaza galerías abiertas en los frentes Norte y Oeste, que quedaban bajo la jurisdicción del concejo. Desde esas galerías o balcones abiertos, se contemplaban las corridas de toros y demás espectáculos públicos que tenían lugar en la plaza del Mercado. Así también eran en las casas de las Carnicerías Viejas, reformadas por el alarife Sebastián de la Plaza en 1609 para albergar la nueva sede del Concejo, que hasta ese momento estuvo radicado en la plaza de la Picota. Un capitel con el escudo de armas de Alcalá nos permite ubicarlas sin ninguna duda.

Afortunadamente, tanto técnicos, como políticos y la propiedad del inmueble, fueron sensibles al descubrimiento. En junio de ese año se llevó a cabo una minuciosa visita del inmueble y nuevos descubrimientos en su interior ratificaron su antigüedad, que los arqueólogos fijaron en el siglo XV, conservando algunos elementos de la centuria anterior. Lo más complicado fue tomar las decisiones sobre los tratamientos que se habían de dar a las tres fachadas.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

Tres años después, ya terminada la intervención, podemos apreciar que en las dos casas laterales se optó por mantener el ladrillo visto con los pies derechos, zapatas y viguería de madera, habiéndose realizado sólo puntales sustituciones en los casos en los que la madera era irrecuperable. En la casa central se han mantenido las galerías voladas de segunda y tercera planta, que se aprecian claramente si nos situamos ligeramente en diagonal. En las plantas primera y segunda se ha mantenido la rejería de los balcones, del mismo modo que en las dos casas laterales. Debido a los diferentes rellenos con los que se cegaron las galerías de la casa central, se optó por darle un tratamiento unitario de yeso.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

Desde mi punto de vista, ha sido una actuación ejemplar, minuciosa y respetuosa con la historia del edificio, que bien merece que se le proponga como candidata al premio de arquitectura. Alcalá ha recuperado un elemento que no sólo ofrece una excepcional perspectiva de ese frente de la plaza, entrando por la calle Bustamante de la Cámara, sino que nos brinda una imagen viva y real, alejada de invenciones y recreaciones historicistas, tan frecuentes hace algunas décadas, de cómo era nuestra plaza entre los siglos XV y XVII.

Sólo queda saber si también se recuperará la histórica y recordada confitería de Salinas, uno de los símbolos de nuestra ciudad. Pero esa es otra historia de la que seguro que habrá oportunidad para ocuparme de ella en otra ocasión.

  • Manuel Vicente Sánchez Moltó es Cronista Oficial de Alcalá de Henares

 

publicidad
B-Quadernillos-muestrafotos
B – Aguas Sorbe – video
C-ayto-LGTB-junio
B-ayto-clasicos
B-Pedro Valero
Suscríbete a ALCALÁ HOY / Si te ha interesado esta información, suscríbete a ALCALÁ HOY y recibe en tu correo electrónico nuestras últimas noticias

Comenta desde tu cuenta de Facebook

Compartir