Banco Popular de los Previsores del Porvenir

"El Banco Popular de los Previsores del Porvenir fue fundado en 1926, cambiando su denominación a la actual de Banco Popular Español en 1947. Bajo la presidencia de los hermanos Valls, llegó a ser el Banco más eficiente de Europa, máxima seriedad y profesionalidad en su toma de decisiones, y una de las mejores redes de banca comercial de particulares y PYMES. A finales del año 2016 era la sexta entidad bancaria española por volumen de activos, tenía 1.739 oficinas, 11.948 empleados y casi cinco millones de clientes... Se habla de diferentes opciones para buscar una solución satisfactoria a la situación actual ... No creo que, bajo ningún concepto, ni el Estado ni los otros bancos españoles lo dejen caer ... "

Ángel Ron frente al logo del Popular en febrero de este año. (EFE)

 

 

El Banco Popular de los Previsores del Porvenir fue fundado en 1926, cambiando su denominación a la actual de Banco Popular Español en 1947. Bajo la presidencia de los hermanos Valls, llegó a ser el Banco más eficiente de Europa, máxima seriedad y profesionalidad en su toma de decisiones, y una de las mejores redes de banca comercial de particulares y PYMES. A finales del año 2016 era la sexta entidad bancaria española por volumen de activos, tenía 1.739 oficinas, 11.948 empleados y casi cinco millones de clientes.

Durante muchísimos años ha venido editando el “Repertorio de Temas de Banco Popular”, concebido por Luis Valls como complemento a la información que proporcionan la Memoria y el Informe anual de cada ejercicio, recogiendo un amplio abanico de asuntos que no tienen cabida natural en esos documentos. Estos asuntos son generalmente desagradables para el Banco: atracos, estafas, infidelidades del personal, quejas, etc. Siempre ha habido quienes no creen conveniente la publicación de fracasos, errores y otras desgracias, aludiendo a que “los trapos sucios se lavan en casa”. Luis Valls siempre creyó que es más higiénico lavarlos al aire libre y al sol.

El Repertorio nació con el objetivo de que los accionistas estén informados de todo lo que sucede en el Banco, sea bueno o malo. Esa información sirve también de formación para directivos y empleados que con su lectura pueden aprender de las experiencias negativas sufridas por otros compañeros, sin necesidad de haberlas vivido personalmente. Es así mismo un freno a las conductas irresponsables o irregulares y un antídoto contra el rumor.

Como ejemplo de la pulcritud en sus actuaciones, y sanciones ejemplares con el personal, recojo estas anécdotas, que verdaderamente son hechos reales.

Conducta de un veterano. Llevaba casi 40 años en el Banco, catorce de ellos como apoderado. Una revisión rutinaria de la sucursal, realizada por la Auditoría interna del Banco, puso de relieve que el apoderado había realizado dos disposiciones de efectivo en la cuenta de sus suegros falsificando su firma. Con una de ellas regularizó un descubierto en su propia cuenta por encima del límite autorizado, a punto de pasar a la situación de morosidad por acumular el saldo deudor una antigüedad de tres meses.

Todo el mundo sabe –y especialmente los apoderados– que el negocio bancario se sustenta en la confianza. Pero la confianza es como un velo sutil que si se rasga no admite compostura. El apoderado con su conducta rompió la confianza que el Banco había depositado en él y ya no había más solución que su salida.

Director e Interventor conchabados. La revisión de una sucursal realizada por la auditoria interna puso de manifiesto una serie de irregularidades entre las que destacaban las interrupciones de la antigüedad de saldos deudores utilizando como “puente” una cuenta interna de la sucursal, con lo que se impedía el traspaso de esos saldos a la cuenta de “deudores morosos”.

La mayor parte de las interrupciones detectadas habían sido realizadas conjuntamente por el director y el interventor. Se llegó a un acuerdo económico con ambos y causaron baja en el Banco.

Empleado listillo. Un empleado cambiaba las fechas de valoración de la cuenta de crédito de una empresa, en la que al parecer tenía participación, para que el saldo medio no apareciera de elevado importe deudor. Fue despedido.

A finales de mayo de 2006, Angel Ron presidió por primera vez la Junta de Accionistas. Mal año financiera y económicamente hablando, hipotecas a todo el que pasaba por la puerta, terrenos baldíos que no hace mucho valían mil euros, a precios de oro, por aquello de la recalificación “segura” de un amigo, tarjetas de crédito que se regularizaban con el incremento del límite de crédito, etc… Eso, en todos los Bancos, más los contubernios políticos-financieros de las Cajas de Ahorro. Y mucho más acentuado en los que llegaron últimos al mercado, que se llevaron todo lo que no quisieron los otros. Ahora se ha ido el Sr. Ron y nadie le ha aplicado la pulcritud y contundencia que se utiliza con los empleados.

Las entidades financieras en España, todos los analistas, la prensa especializada, sus propios colegas, la Cuenta de Resultados de ese Banco, la insuficiente ampliación de capital llevada a cabo, el fichaje de Emilio Saracho como Presidente (procedente de Banca de Inversiones) y de Nacho Sánchez-Asiaín como CEO (cualquier parecido con la calidad profesional y humana de su padre es pura coincidencia), la rebaja de calificación crediticia a “bono basura”, y el informe de BBVA fijando un precio objetivo de 0,50 euros por acción, esto último puede que sesgado por las ganas que tiene de hacerse con la red comercial del Popular, después de haberse cargado la mejor banca comercial de España, que era la del Banco de Bilbao.

Se habla de diferentes opciones para buscar una solución satisfactoria a la situación actual. Aunque las condiciones del antiguo Fondo de Garantía de Depósitos Español han cambiado, a peor, no creo que, bajo ningún concepto, ni el Estado ni los otros bancos españoles lo dejen caer, estos últimos porque, entre otras cosas, querrán cobrar lo prestado a través del interbancario.

Otra cosa son los empleados y los accionistas porque, lógicamente, tendrá que vender unidades de negocio positivas para reducir pérdidas, y acometer una ampliación de capital, bien por sus propios medios o afrontando una fusión por absorción, lo que llevará aparejado un importante descuento y dilución del capital entre los accionistas. Supongo que, en este último caso, los recién fichados habrán fracasado en su intento por revitalizar el banco y no se les pasará por la cabeza negociar su incorporación al banco comprador. Mucha atención al grupo inversor mexicano, que está dejando hacer, pero mantiene su control en la sombra. Y al Ministro Guindos que quiere fusionarlo con Bankia y BMN para aportar negocio y ritmo a una plantilla acostumbrada a trabajar en una banca pasiva de caja de ahorros, a una situación actual de banca proactiva en la que el buen paño ya no se vende solo.

A todo ello, existe un riesgo intangible por reclamaciones en temas hipotecarios, conversión de productos de riesgo en acciones del banco en las que hay clientes que han visto cómo 5.000 euros en efectivo que invirtieron en su momento se han convertido en 125 euros actuales en acciones Banco Popular, reconversión de oficinas y una esperada subida de tipos de interés para el próximo año, que aumentará aún más los problemas a la hora de conceder créditos, así como para cobrar los existentes.

Como siempre que hablo de estos temas, que cada uno analice su situación, sea consciente del punto en el que se encuentra, y luego tome las decisiones que correspondan.

Antonio Campos . El blog de Campos

 

 

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