Eduardo Mendoza “de profesión sus labores” recibe el Cervantes de manos de Felipe VI en Alcalá

El escritor Eduardo Mendoza ha recibido esta mañana en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el XXXI Premio Cervantes 2016, el máximo galardón de las letras hispánicas. La ceremonia, que se ha celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, ha estado presidida por los Reyes de España. A la entrega han asistido la vicepresidenta del Gobierno y Ministra de Presidencia, Soraya Sáez de Santamaría, el Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, y el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, entre otras autoridades.

Foto cedida por la Casa Real

  • los Reyes presidieron el solemne acto en el que el escritor español Eduardo Mendoza recibió el máximo reconocimiento que se concede a la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos.

  • El premio Cervantes está dotado con 125.000 euros

A su llegada a la Universidad de Alcalá de Henares, los Reyes fueron recibidos por la vicepresidenta del Gobierno y ministra de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales, Soraya Sáenz de Santamaría y por el general jefe del Mando Aéreo General, José María Salom.

  • Crónica desde la calle de Noelia Viñas para ALCALÁ HOY 

A continuación, Don Felipe pasó revista a una Compañía de Honores y seguidamente, ya junto a la Reina, recibieron el saludo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo; el alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez; el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo; el rector magnífico de la Universidad de Alcalá de Henares, Fernando Galván y del director general de Industrias Culturales y del Libro, Oscar Sáenz de Santamaría.

Eduardo Mendoza, galardonado en esta edición de 2016, recibió a Don Felipe y Doña Letizia en la entrada del Paraninfo, lo que dio paso al acto propiamente dicho, que estuvo precedido por la interpretación del Himno Nacional.

La interpretación del “Gaudeamus Igitur”, por el Coro de la Universidad de Alcalá de Henares, puso el colofón al acto. Don Felipe y Doña Letizia tuvieron la oportunidad de conversar con el galardonado, sus familiares y las principales autoridades asistentes al acto.

 

“En mis escritos he practicado con reincidencia el género humorístico, y estaba convencido de que eso me pondría a salvo de muchas responsabilidades. Ya veo que me equivoqué. Ahora quiero pensar que, al premiarse a mí, el jurado ha querido premiar este género, el del humor”. De este modo arrancó Eduardo Mendoza su discurso con motivo de la obtención del premio Cervantes, que recibió este jueves de manos del rey Felipe VI en la Universidad de Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes.

En un repaso de las sucesivas lecturas del Quijote a lo largo de su vida, el autor de La verdad del caso Savolta y La ciudad de los prodigios empezó por recordar la primera que hizo de cabo a rabo cuando, siendo él estudiante del llamado Preu (el curso preuniversitario), “a diferencia de lo que ocurre hoy, la educación humanística prevalecía en la enseñanza, en detrimento del conocimiento científico y “de conformidad con el lema entonces vigente: ‘Que inventen ellos”.

Recordó el escritor cómo por aquellos años la figura del Quijote había sido “secuestrada” por la retórica oficial para convertirla en arquetipo de nuestra raza y el adalid de un imperio de fanfarria y cartón piedra”. Solo o con Sancho Panza, a pie o a caballo, esa figura se vendía “a la gruesa” en estaciones y aeropuertos y en muchos lugares estaba presente como cenicero, pisapapeles o apoyalibros: “Malas tarjetas de visita para un aspirante a superhéroe”.

Lo que más fascinó a Mendoza del Quijote no fueron “sus empresas e infortunios” sino el lenguaje cervantino. Porque de él absorbió la idea de que con la literatura se puede hacer “cualquier cosa: relatar una acción, plantear una situación, describir un paisaje, transcribir un diálogo, intercalar un discurso o hacer un comentario”, y todo ello “sin forzar la prosa, con claridad, sencillez, musicalidad y elegancia”.

Al final de su aplaudido discurso, el galardonado aludió a la “incertidumbre y la confusión” de nuestros tiempos, en los que a su entender vivimos “un cambio radical que afecta al conocimiento, a la cultura, a las relaciones humanas y, en definitiva, a nuestra manera de estar en el mundo”. Para concluir, el escritor afirmó: “Recojo este premio con profunda gratitud y alegría. Seguiré siendo el que siempre he sido, y seguiré siendo: Eduardo Mendoza; de profesión, sus labores”.

Por su parte, el rey destacó la “convivencia del castellano y el catalán” en la obra de Mendoza: una convivencia que es “algo natural en su ciudad, Barcelona, que él tan bien nos describe en sus novelas”. En este punto, el monarca abrió un apartado en su alocución para referirse a la capital catalana como “una de las grandes capitales del libro”; una ciudad que “desde hace décadas ha propiciado un extraordinario ecosistema cultural que ha apoyado y difundido a un buen número de creadores”. “Barcelona –prosiguió- fue crucial para el nacimiento y la difusión de diversos fenómenos y movimientos literarios”, con importantes profesionales de la edición entre los que citó a Carmen Balcells. Y “es también un lugar fundamental en las andanzas de Don Quijote”, agregó.

El rey definió a Mendoza como “trabajador y artesano del lenguaje”, primero como traductor e intérprete y luego como autor. Y también como “un maestro en el manejo del idioma” a la hora de acercarnos a las diversas realidades, desde la de los grupos marginales hasta la de las clases altas, en diferentes época y lugaresFelipe VI se refirió a la aparición de La verdad sobre el caso Savolta, en 1975, como “un acontecimiento que transformó completamente el panorama literario en nuestro país”. Entre las autoridades que asistieron a la Gala estuvieron tanto el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, como el conseller catalán del ramo, Santi Vila.

El alcalde de Alcalá de Henares, Javier Rodríguez Palacios, ha querido felicitar al premiado, al que ha definido como “un brillante escritor español que nos ha acompañado durante las últimas décadas mostrándonos con profundidad y maestría partes esenciales de nuestra historia (La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios) o arrancándonos una sonrisa con personajes inolvidables (Sin noticias de Gurb, El laberinto de las aceitunas, La aventura del tocador de señoras)

Rodríguez Palacios ha destacado que “Alcalá de Henares se ha sentido hoy orgullosa de recibir a Eduardo Mendoza como nuevo Premio Cervantes. La entrega del Premio ha sido sólo el inicio de un completo programa de actividades que hemos diseñado desde el Ayuntamiento para despedir el IV Centenario del fallecimiento de nuestro hijo más ilustre”.

  • El Premio Cervantes y Eduardo Mendoza.

El Premio “Miguel de Cervantes” es el máximo reconocimiento a la labor creadora de escritores españoles e hispanoamericanos. Este galardón, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, rinde anualmente público testimonio de admiración a la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer de forma notable del patrimonio literario en lengua español

El jurado de esta edición resolvió distinguir a Eduardo Mendoza “porque, con la publicación en 1975 de “La verdad sobre el caso Savolta”, inaugura una nueva etapa de la narrativa española en la que se devolvió al lector el goce por el relato y el interés por la historia que se cuenta, que ha mantenido a lo largo de su brillante carrera como novelista. Eduardo Mendoza, en la estela de la mejor tradición cervantina, posee una lengua literaria llena de sutilezas e ironía, algo que el gran público y la crítica siempre supieron reconocer, además de su extraordinaria proyección internacional”.

Nacido en Barcelona en 1943, Eduardo Mendoza se licenció en Derecho por la Universidad de Barcelona, y, tras residir un año becado en Londres y ejercer la abogacía en Barcelona, en 1973 se trasladó a Nueva York, donde trabajó como traductor para Naciones Unidas durante casi una década.

En 1975 publicó su primera novela, “La verdad sobre el caso Savolta”. Ambientada en Barcelona durante las tensiones revolucionarias de los años 1917-1918, obtuvo el Premio de la Crítica y un gran éxito de público. Sus dos siguientes novelas, “El misterio de la cripta embrujada” (1979) y “El laberinto de las aceitunas” (1982), son una parodia en clave picaresca del género policíaco y las primeras de una serie protagonizada por un detective salido de un manicomio.

En “La ciudad de los prodigios” (1986), que obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona, la protagonista vuelve a ser Barcelona, esta vez entre las exposiciones universales de 1888 y 1929. Posteriormente ha publicado “La isla inaudita” (1989); “Sin noticias de Gurb” (1991) ; “El año del diluvio” (1992) ; “Una comedia ligera” (1996), por la que obtuvo en París, en 1998, el Premio al Mejor Libro Extranjero, referido además a todo el conjunto de su obra; “La aventura del tocador de señoras” (2001), Premio al Libro del Año del Gremio de Libreros de Madrid; “El último trayecto de Horacio Dos” (2002); “Mauricio o las elecciones primarias” (2006), Premio de Novela Fundación José Manuel Lara; “El asombroso viaje de Pomponio Flato” (2008), Premio Terenci Moix y Pluma de Plata de la Feria del Libro de Bilbao; y “Riña de gatos: Madrid 1936”, Premio Planeta 2010 y reconocida también con los Premios Qué Leer (día de Sant Jordi) y Premio literario Arcebispo Juan de San Clemente.

Sus últimas novelas “El enredo de la bolsa o la vida” (2012) y “El secreto de la modelo extraviada” (2015), vuelven a contar con el paródico detective del manicomio como protagonista. Algunas de estas novelas como “La verdad sobre el caso Savolta”, “El misterio de la cripta embrujada” y “La ciudad de los prodigios” han sido llevadas al cine. Es también autor de los libros de relatos “Tres vidas de santos” (2009) y “El camino del cole” (2011, literatura infantil); y de traducciones de obras de Edward Morgan Forster, William Shakespeare y Lord Byron. En 1989 estrenó su primera obra teatral, “Restauració”, escrita en verso libre y en catalán. Otras obras suyas son “Gloria” y “Graves cuestiones”. Además, alguna de sus novelas ha sido llevada al teatro, como “Sin noticias de Gurb”. Entre las traducciones y adaptaciones de obras teatrales que ha realizado pueden mencionarse “El sueño de una noche de verano de Shakespeare”, en 1986; “Panorama desde el puente”, de Arthur Miller; “Fedra”, de Jean Racine, un trabajo que firmó con Pere Gimferrer sobre una traducción de Rosa Chacel; o “Invernadero”, de Harold Pinter, entre otras. En noviembre de 2016 gana el Premio Cervantes, el máximo galardón en lengua castellana.

 

 

 

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