La verdadera historia sobre el descubrimiento de siete planetas extrasolares

"El anuncio del descubrimiento de siete planetas alrededor de una estrella cercana al Sol ha sido recibido muy positivamente por científicos y ciudadanos. Existe interés y expectación general por los avances en astronomía. Y quizás por ello conviene dedicar unas líneas a explicar qué significan".El doctor en astrofísica y astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (IGN, MFOM) Francisco Colomer, vecino de Alcalá de Henares , explica en este artículo el verdadero alcance de este descubrimiento y quienes han sido sus protagonistas.

Infografía artística de cómo sería en la superficie de un exoplaneta del sistema de TRAPPIST-1 en la constelación de Aquarius. (NASA/JPL-Caltech)

  • Francisco Colomer es Doctor en Astrofísica, astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (IGN, MFOM) y residente en Alcalá de Henares

 


El anuncio del descubrimiento de siete planetas alrededor de una estrella cercana al Sol ha sido recibido muy positivamente por científicos y ciudadanos. Existe interés y expectación general por los avances en astronomía. Y quizás por ello conviene dedicar unas líneas a explicar qué significan.

PRIMERO. Se ha descubierto que alrededor de la estrella enana ultrafría TRAPPIST–1 orbitan 7 planetas rocosos o helados, de tamaño parecido a la Tierra. La estrella es de tipo M, mucho más pequeña y menos luminosa que nuestro Sol, y 3 de esos planetas están a la distancia adecuada para que, si existe agua en su superficie, pueda estar en estado líquido (lo que se conoce como la “zona de habitabilidad”). La presencia de agua líquida es muy importante pues facilita las reacciones químicas que creemos son esenciales para la existencia de vida.

Representación artística de los 7 planetas descubiertos. La distancia entre la estrella y cada planeta no está representada a escala. Foto remitida por el autor

SEGUNDO: La estrella TRAPIST-1 está a unos 40 años-luz de distancia de nuestro Sol (la luz que recibimos fue emitida por la estrella hace 40 años). Es por tanto una estrella “cercana” (la primera estrella que encontraríamos en un futuro viaje interestelar, Alpha Centauri, está a unos 4 años-luz de distancia, y la última de nuestra Galaxia a más de 200.000 años-luz). No obstante, son distancias enormes: compárense con la distancia Tierra-Luna (1 segundo-luz), Tierra-Sol (8 minutos-luz) o Sol-Plutón (5 horas-luz). Con la tecnología actual de naves espaciales, ¡tardaríamos en llegar a TRAPIST-1 casi un millón de años!

  •  Un año-luz es la distancia que recorre la luz, que viaja a 300.000 km/s, en un año: corresponde aproximadamente a 10 billones de kilómetros.

TERCERO: Las técnicas de detección de planetas en otras estrellas (extrasolares) se han depurado mucho desde el primer descubrimiento en 1992. En la actualidad hay más de 3500 planetas detectados . Son medidas indirectas: como los planetas están lejos y no emiten luz propia, lo que se detecta realmente es el cambio de brillo de la estrella que orbitan durante cada tránsito. Dicho cambio es minúsculo, y sin embargo ya es posible detectar planetas pequeños (de tipo Tierra), calcular sus masas y distancias a la estrella. El próximo reto será estudiar si tienen atmósfera y su composición, detectar si hay agua (lo que aún no ha ocurrido) y las posibilidades de vida… En este sentido, TRAPIST-1 es un magnífico laboratorio y su descubrimiento bien merece la atención que está recibiendo, pues podría proporcionar información para desvelar algunas de nuestras preguntas más trascendentes sobre los mecanismos de aparición de la vida, o si estamos solos en el Universo.

La existencia de planetas en órbita a la estrella TRAPIST-1 se detecta midiendo las pequeñas variaciones de brillo que producen en cada tránsito. Gráfico remitido por el autor

CUARTO: NASA ha realizado un espectacular anuncio del descubrimiento. ¡Pero no ha sido NASA el descubridor! O no sólo NASA. En realidad, y como casi siempre, ha sido un equipo internacional de astrónomos, entre ellos muchos europeos (incluido el investigador principal, que es belga) quienes han utilizado varios telescopios tanto en tierra como en el espacio, entre ellos el telescopio belga TRAPIST (que da nombre al descubrimiento) y el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, el telescopio Isaac Newton en Canarias (Roque de los Muchachos, isla de La Palma), etc. Esto nos debería llevar a reflexionar sobre cómo se comunica la Ciencia: nuestra sociedad y nuestra cultura es cada vez más precipitada, los hechos son noticia sólo durante unos instantes; para captar atención deben presentarse a bombo y platillo. Pero la Ciencia no funciona así, no progresa a golpe de descubrimiento sino por el trabajo metódico de los investigadores. La divulgación científica es esencial para que los ciudadanos comprendamos el alcance y belleza de la Ciencia, pero también –y fundamentalmente- para que comprendamos sus métodos. Sólo así la sabremos valorar y la querremos cuidar.

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Francisco Colomer es Doctor en Astrofísica, astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (IGN, MFOM) y residente en Alcalá de Henares

 

 

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