Comienza la temporada | Por Antonio Campos

"Este fin de semana, en el coso de Vistalegre, otrora paseíllo y triunfo de grandes figuras del toreo, se han corrido morlacos de la afamada dehesa de Podemos, ganadería de reciente creación con sementales de diferentes procedencias, todos astifinos, peligrosos, cabeceando claramente a la izquierda, con frecuentes arreos y malas intenciones de pillar a los diestros actuantes, con fuerza, pero faltos de trapío y bondad en la lidia". En estos términos, a modo de crónica taurina, el autor ofrece su particular visión de Vistalegre II.

 


Este fin de semana, en el coso de Vistalegre, otrora paseíllo y triunfo de grandes figuras del toreo, se han corrido morlacos de la afamada dehesa de Podemos, ganadería de reciente creación con sementales de diferentes procedencias, todos astifinos, peligrosos, cabeceando claramente a la izquierda, con frecuentes arreos y malas intenciones de pillar a los diestros actuantes, con fuerza, pero faltos de trapío y bondad en la lidia.

Presidían la corrida Irene Montero y Rita Maestre; actuaban en un mano a mano los toreros Pablo Iglesias “El Flautista de Hamelín” e Íñigo Errejón “El Pitagorín de Bolivia”; Carlos Monedero, Pablo Echenique, Diego Cañamero, Rafael Mayoral, y otros menos conocidos, como monosabios; y Miguel Urbán como sobresaliente.

El público portaba pancartas, camisetas y banderas de todo tipo, pero ninguna con la enseña nacional de todos los españoles. Puños en alto unos, y otros con los dedos índice y corazón, alzados hacia ese cielo en el que no creen.

Sabedores que los únicos que son verdaderamente ricos son los diez primeros del escalafón, los matadores salieron al ruedo desplegando la capa a portagayola, ganándole terreno al toro en ocasiones y retrocediendo en otras; tras las puyas y banderillas, floreadas estas, con la pañosa el tema pasó a mayores.

Madrid 12-02-2017 Clausura Asamblea de Ciudadanos de Podemos Vistalegre II En la foto Pablo Iglesias Imagen Juan Manuel Prats

El Flautista de Hamelín la tomó con la izquierda, naturales ajustados, extremos, triunfar o morir, pensando que todos, autoridades, toreros, comentaristas, críticos y público en general, es lo único que les gusta, la uniformidad de pensamientos y pases toreros, siempre con la izquierda, cerca de la taleguilla, por si algún día muere en cualquier plaza de toros otro de los que encabezan el escalafón, allí está él para ocupar el puesto vacante.

Pitagorín de Bolivia trasteó al toro por los bajos, tratando de neutralizar sus iniciales toscas embestidas. Luego toreó, generalmente con la muleta ayudada, con la izquierda y con la derecha, dejando claras sus diferencias con el matador anterior, no quiere uniformidad, sí toreo más moderado, pensando en esos grandes empresarios taurinos, que los hay, que contratan por parejas, diferentes pero iguales con el objetivo final de llenar los cosos taurinos, para torear cien corridas cada año, forma rápida y segura de entrar entre los diez primeros del escalafón.

Ambos dejaron dar unos muletazos al sobresaliente, que por un instante tuvo su momento de gloria.

El festejo sirvió, además, para dejar meridianamente claro que estos toreros se han olvidado de los maletillas que, a la luz de la Luna y de las farolas de la Puerta del Sol de Madrid, intentaban torear en círculo, consensuando a mano alzada la forma de desplegar capa, muleta y espada; que se han agarrado al número de corridas que cada uno de ellos tiene actualmente, que les reportan unos ingresos muy superiores a los que pregonaban cuando no eran nadie en este mundillo; y que se han transformado en organización vertical presidencialista en la que, como en otras muchas plazas y toreros, no son bien vistos los espontáneos ni los disidentes.

El público asistente quedó dividido: Pablo Iglesias cortó la mitad de las orejas, más un pelo (50,58%); Errejón, un tercio de las orejas (33,68%), y el anticapitalista Urbán el 13,11%. Pero el reparto en el Consejo Ciudadano, beneficiando a las mayorías, es de 37 representantes de Iglesias, 23 de Errejón y 2 de Urbán. Y todos ellos piden, en contra de sus propias actuaciones, cambiar las leyes electorales porque son perjudiciales para las minorías. Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga.

Mi más sincera enhorabuena para Pablo Iglesias. Eso no quiere decir que esté totalmente en contra de “tomar la calle” que pregona como forma de presionar la democracia parlamentaria; y aquello de “recobrar el país que nos han robado”, pues yo he sido un obrero, eso sí, de corbata y cualificado, que no ha robado nada a nadie, y espero que nadie trate de robarme a mí, pues aunque yo tuviera que transitar por Alcalá-Meco, el que lo intentase acabaría, seguro, en la Almudena, y no precisamente para ver al Arzobispo Cardenal de Madrid, sino a su jefe supremo.

Cuando el público desalojaba la plaza de toros, se veían caras típicas de todos los festejos taurinos, desgana, decepción y evidente división de opiniones; y es que cuando los que mandan son varios y entre ellos hay órdenes y contraórdenes contradictorias, no funciona bien ninguna empresa, y menos los toreros, que se juegan la vida cada día que actúan.

 

Antonio Campos . El blog de Campos

 

 

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