“San Cervantes” o la gran fiesta de Alcalá

"Un año más nos encontramos ante lo que ya se ha convertido como la gran fiesta de Alcalá y, sin duda, la que mayor proyección tiene en el exterior, hasta el punto de que otros están intentando seguir nuestro modelo y este año La Mancha se ha salpicado de mercados cervantinos". Así inicia el cronista oficial de la ciudad este artículo en el que nos expone , con rigor histórico al tiempo que con un tinte de humor, el origen de esta celebración, hoy conocida popularmente como 'San Cervantes' , sobre la que nos desvela que ya en 1956 Rafael García Serrano concluía un artículo con la siguiente frase: “Nuestro San Miguel de Cervantes nos guarde y ayude”, por lo que no es tan reciente como pareciera.

"Inauguración del monumento a Cervantes. 9 octubre 1879. Foto: Casto Ortega. Colección Sánchez Moltó"

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  • Manuel Vicente Sánchez Moltó es Cronista Oficial de Alcalá de Henares

Un año más nos encontramos ante lo que ya se ha convertido como la gran fiesta de Alcalá y, sin duda, la que mayor proyección tiene en el exterior, hasta el punto de que otros están intentando seguir nuestro modelo y este año La Mancha se ha salpicado de mercados cervantinos.

El tener buena memoria –y bastantes años a las espaldas- tiene la ventaja de que uno recuerda cómo se celebraba en otros tiempos. No olvido cuando muchos proclamaban aquellos razonamientos tan manidos como falsos de que Cervantes había nacido en Alcalá por casualidad, de que no la mencionaba en sus obras y de que Alcalá a quien tenía que recordar y conmemorar era a Cisneros. Como si una cosa negara la otra. No éramos muchos los que defendíamos que lo más universal que tenía Alcalá era precisamente a Cervantes. Cuando uno sale por el mundo puede comprobar que sólo en ámbitos académicos y cultos la Universidad de Alcalá es una referencia, mientras que Cervantes y el Quijote (el personaje más que la persona, todo hay que decirlo) son conocidos entre el gran público.

Hoy sabemos, ya sin duda, que Cervantes nació el día de San Miguel, 29 de septiembre, y que sus padres, siguiendo una costumbre muy extendida, le pusieron de nombre el del santo del día. Una expresión de la religiosidad popular que consideraba que de ese modo el recién nacido quedaba bajo su protección, en un tiempo en el que la mortandad infantil era muy elevada. Pero cuando en 1862 el Ayuntamiento de Alcalá decide conmemorar a Cervantes, opta por la única fecha de la que se tenía certeza documental, la de su bautismo en la parroquia de Santa María la Mayor el 9 de octubre. En ese momento la corporación de turno, presidida por el alcalde Francisco de Asís Palou, acordó “que para lo sucesivo se celebre el natalicio de Cervantes, el día nueve de Octubre de cada año, con iluminación, colgaduras y demás festejos públicos que se creyesen convenientes según las circunstancias”. Y, precisamente, un 9 de octubre de 1879, siendo alcalde Esteban Azaña, se inaugura el monumento a Cervantes que preside la plaza que hoy lleva su nombre. No será hasta el primer gobierno municipal de la restauración democrática, ante la necesidad de determinar las dos fiestas locales, cuando se opte por el 6 de agosto, festividad de los Santos Niños, patronos de Alcalá, y el 9 de octubre. Cervantes contó con la ventaja de que la festividad de la Virgen del Val, patrona igualmente de Alcalá, se celebraba en domingo.

A partir de ese momento, con una cierta guasa, algunos empezaron a denominar a la fiesta como “San Cervantes”, con la consiguiente indignación de algunos fervorosos creyentes que lo consideraban como una especie de sacrilegio. Hoy está asumido por muchos, sin mayor problema, aunque algunos foráneos se sorprenden de la denominación. Por cierto, que la expresión originalmente no se acuñó en Alcalá. En un artículo publicado el 14 de octubre de 1956 en Imperio. Diario de Zamora de Falange Española de las J.O.N.S., titulado “Don Miguel ya tiene casa”,  .

Mis recuerdos se remontan a la década de 1970, cuando se celebraba la Semana Cervantina con algunos actos culturales. En 1980 se quiso dar más relevancia al 9 de octubre con el acto de entrega de los ampliados y renovados “Premios Ciudad de Alcalá”, primero en el paraninfo de la Universidad, después en la capilla del Oidor y, desde hace algunos años, en el Teatro-Salón Cervantes. En 1986 se sumó la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que este año alcanza su XXXI edición. Pero será en 1999 cuando se pongan las bases de la celebración actual. En ese año el gerente de la extinta Fundación Colegio del Rey, Guillermo Baeza, se “inventó” el Mercado del Siglo de Oro, con la idea de dotarle de un modelo distinto de los mercados medievales que por aquel entonces se habían extendido por todo el país. En los años siguientes tomó la forma de Mercado del Barroco y Mercado de las Tres Culturas, hasta que en el año 2002 empezó a denominarse como Mercado del Quijote y desde hace algunos años como Mercado Cervantino. El vulgo, sin embargo, le conoce como el mercado medieval. Aquel mercado inicial que empezó con 50 puestos, que ha ido creciendo año tras año y que esta edición superará los 400, ha desembocado en la gran fiesta que hoy celebra Alcalá y que hace algunos años mereció la declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional. No cabe duda de que cuenta con sus detractores, los que le consideran el gran mercado del chorizo y la morcilla. Es cierto que la artesanía de “calidad” que se encontraba en los primeros años prácticamente ha desaparecido y que hemos llegado a un momento en el que el consumo parece ser el único criterio que hoy impera. Pero también es cierto que es la manifestación festiva y cultural de todas las celebradas en Alcalá que más gente congrega, superando año tras año los asistentes de la anterior. Y ese es un dato que, nos guste o no, resulta incuestionable. Otra cosa es si esa es la imagen que se quiere proyectar de Alcalá en el exterior.

La realidad ha ido arrinconando a los detractores de las conmemoraciones cervantinas y hoy son pocos los que las cuestionan. El hecho de que el nacimiento de Cervantes se convirtiera en uno de los tres criterios por los que la UNESCO declaró a Alcalá Patrimonio Mundial ha resultado definitivo. Pero, lamentablemente, Cervantes sigue siendo muy poco conocido. Se siguen repitiendo las mismas inexactitudes año tras año que desde luego contribuyen muy poco a conocer y dignificar la huella en Alcalá del creador de la novela moderna. Sigo escuchando una y otra vez que la casa de Cervantes es un invento y que no queda nada de la original, que Cervantes nació aquí por casualidad y que nunca volvió a pisar Alcalá, que nunca la mencionó en sus obras… Y no digamos de su familia: que Rodrigo de Cervantes era cirujano sangrador en el hospital de Antezana (donde, incluso, se ha llegado a afirmar que Cervantes vino al mundo), que las hermanas se dedicaban a la prostitución y una larga retahíla de estupideces. Eso sin contar las inconsistentes pretensiones que están surgiendo en los últimos tiempos, como que Leonor de Cortinas se fue a tener a Miguel en casa de sus padres y que luego le trajeron a bautizar a Alcalá.

No permite esta tribuna el espacio suficiente para ir rebatiendo una a una, pero los interesados tienen una oportunidad el próximo 9 de octubre de encontrar cumplida respuesta en un pequeño libro que se entregará gratuitamente a los que hagan una compra en la Feria del Libro, ubicada en la plaza de los Santos Niños. El mismo que ya se entregó el 23 de abril y que se agotó en tan sólo unas horas.

Pero no es el mercado, la feria y la entrega de los Premios Ciudad de Alcalá, a los que me referiré en alguna próxima ocasión, las únicas ofertas cervantinas que el interesado encontrará estos días en Alcalá. En el Museo Casa Natal de Cervantes aún se puede contemplar la exposición “Cervantes (Don Quijote) Forges, un diálogo a través de las eras”, en la Capilla del Oidor “La moda de Cervantes y trajes del Quijote”, en la sala de exposiciones de Santa María la Rica “Cervantes, soldado de la infantería española” y en la Biblioteca Cardenal Cisneros la exposición de fotografías antiguas “Monumentos cervantinos del mundo”, de la colección de quien esto escribe, que formaron parte de la gran exposición de hace unos meses en la Biblioteca Nacional. No queda aquí la cosa. Desde el 29 de septiembre y hasta el 1 de diciembre se está celebrando un ciclo de conferencias sobre Cervantes organizado por la Institución de Estudios Complutenses, con la edición de un libro recopilatorio que se entregará en la clausura. Y del 17 al 23 de octubre las Jornadas Gastronómica Cervantinas, que cumplen ya sus veinte años. ¿Puede alguien poner en duda la vocación cervantina de Alcalá?

Pero aún queda mucho trabajo por delante y muchas directrices por definir, una vez que lleguen a su fin los fastos del IV Centenario de la muerte de Cervantes. Alcalá tiene, debe, seguir apostando por Cervantes. Ese debe ser el camino, no el único, pero sí el preferente. Cervantes es universal, pero también es “nuestro”.

  • Manuel Vicente Sánchez Moltó es Cronista Oficial de Alcalá de Henares

 

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